miércoles, 16 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 5

Descubriendo un extraño artilugio


Charles baja por las escaleras principales del Palacio Real, hace un tiempo inmejorable, pero demasiado calor a esas horas; así que deposita la bolsa en el suelo y se quita la chaqueta. Abajo está esperando un vehículo con chofer, un Rolls Royce Silver Wraith del 55. Junto a una de las puertas de este, está la arqueóloga Calista Doumas.

-“Hola buenos días!” Saluda Charles.
-“Así que es usted Indiana Jones? Disculpe el choque de esta mañana.”
-“No no, yo soy Charles Stanforth, acompaño al Dr. Jones, soy decano de la universidad Marshall en Estados Unidos.”
-“Si, si, sé que iba a venir también a la visita. Y donde está el Sr. Jones?”
-“Se encuentra indispuesto desde esta mañana, por el desayuno.”
-“Vaya, es una lástima, es un gran arqueólogo según tengo entendido, me hubiera gustado discutir con él, pero no se preocupe, yo igualmente le enseñaré todo lo que sé, eso me ha ordenado el rey.”
-“Muchas gracias.”
-“No va muy cargado con esa bolsa?”
-“No, que va, son objetos que tengo que llevar encima y entregar tras la visita a un viejo amigo.”
-“Guárdelo en el maletero si desea.”
-“No, hace falta, es poco bulto.”


Se respira un buen ambiente entre ellos. Suben al vehículo, Charles deposita la bolsa entre sus piernas y el motor arranca para dirigirse por la calle principal, dirección a la Acrópolis.
Charles se fija en una bolsa marrón abierta, que lleva ella, dentro parece observar las piezas redondas. Ella se gira en esos momentos y este sale por la tangente.

-“Es una magnífica ciudad, pero hace mucho calor.”
-“Es que viene usted muy abrigado para una visita arqueológica, se nota que no está acostumbrado a ir a yacimientos, sobretodo en Grecia.”
Le dice ella, con una discreta sonrisa.

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El calor cada vez es más intenso en el Ágora de la Acrópolis griega. Comer pronto y visitar unas ruinas a pleno sol, no es muy buena mezcla. Las chicharras chirrían de calor y la luz fuerte, hace daño a la vista al admirar la majestuosa Torre de los Vientos, de 12 metros de altura, del siglo I a.c. aproximadamente.
Alrededor de esta, hay un par de tiendas arqueológicas, mesas, herramientas y gente trabajando con todo tipo de artilugios para la excavación e investigación.
Indiana entra en la Torre guiado por Oxley, que le pregunta…

-“Recordabas este lugar?”
-“Por supuesto, pero no había entrado. Sé que es un reloj.”
Contesta Indy.
-“Es más que eso, a parte de tratarse de un Horologion, solar y otro de agua” Señalando con el dedo un lugar central, parecido a una fuente seca “también es una brújula y una veleta, que en su día ubicaría en el tejado; donde en cada lado del edificio octogonal, hay una representación con los Dioses, de laRosa de los Vientos, así que señalaría las condiciones metereológicas, ya sabes, Bóreas al Norte, Kaikias al Noreste, Noto al Sud.” - “Céfiro al Oeste...”
-“Exacto y así cada lado.”
- “Es realmente espectacular.”
-“Pero lo bueno viene ahora, salgamos para entrar a la excavación.”


Oxley saluda a sus trabajadores que entran y salen de las tiendas para realizar sus trabajos. Son jóvenes arqueólogos que provienen de todo el planeta, para adquirir experiencia,
Uno de ellos, Klaus Kemer, un joven de 28 años de procedencia alemana, que como el resto, les saluda en la distancia. Posteriormente se queda observando sigilosamente como se alejan y posteriormente se mete en la tienda pequeña.
Oxley y Indy entran en la tienda de campaña más grande. En el interior hay unas escaleras, las cuales bajan con cuidado, ya que están excavadas en la tierra por los propios trabajadores, revestidas en madera para aguantar las paredes y conducen a una profundidad de unos 10 metros bajo la superficie, entrando forzadamente a un lateral de una pequeña sala. En esta hay otras escaleras de piedra con forma de caracol, no realizadas por ellos, que finalizan en el techo, no llevando a ningún sitio, pero en la antigüedad, seguramente que llevaría directo al interior de la torre. Oxley no repara en explicaciones del lugar…

-“Como ves, hemos dado con algo invisible desde la superficie, esas escaleras que suben, no han sido abiertas aún y así las vamos a dejar por ahora, hasta que hayamos analizado todo el lugar. Es más seguro así!.”
- “Hay una buena base de piedra hasta dar a pie de calle. Lleva algún artilugio para mover toda esa gran masa o fue sellada simplemente?”

-“Parece que el gran bloque funciona por contrapeso, como una entrada secreta desde arriba, para acceder a este lugar a través de la torre; no lo tapiaron sin más, pero aún no hemos encontrado el mecanismo que la acciona.”
-“No me gustaría estar debajo si cae.”
Dice con una sonrisa.
-“Si ha aguantado siglos, no lo hará ahora.” Siguen andando dirección a un sala mayor colindante “Este lugar parece un laboratorio, hemos encontrado numerosos utensilios, como recipientes, pinzas, probetas de cerámica y unos grabados más que interesantes.”

Esta contrasta por su belleza, pues recuerda más a una mastaba egipcia, que a una catacumba o terma griega, al no encontrar los habituales arcos, mosaicos en suelo y paredes, si no, dibujos ricos en colores y muy similares a los vistos en vasijas, jarrones y utensilios de la nobleza griega. Pegado a la sala hay un pasillo. Avanzan por él. Es ancho al ser el principal, ya que hay varios pasillos colindantes a este, un pequeño laberinto. Los dibujos muestran escenas cotidianas de los griegos, pero destacando los artilugios usados para los cultivos, construcciones, medicina, etc. nada de seres mitológicos ni mucho menos dioses, aquí se ven los inventos. Se refleja gráficamente como se construyó los grandes templos con mecanismos de poleas, aparatos extraños para el cultivo, diseños de barcos y instrumental marino y un gran etc. de escenas.

-“Son unos grabados magníficos, es un gran hallazgo.” Comenta Indy, mientras observa.
-“Creemos que era el laboratorio científico y astrológico de Andronicus Cyrrhestes, que vivió alrededor del año 100 a.C.”
- “Muestra unos artilugios sorprendentes.”


Indiana mira detenidamente alguno de ellos.

-“Fíjate en este, parece una máquina para moler trigo a vapor.” Dice Oxley.
- “Así que Leonardo DaVinci, no era el único genio en artilugios”
-“Es más que eso, estaba avanzado muy por encima de su época, aunque no hay en otros lugares indicios de este avance de la cultura griega, todo podría ser prototipos. Ven, este te sorprenderá mucho más.”


Los dos avanzan y giran por otro pasillo algo más estrecho, donde la sensación de claustrofobia es mayor. Algunas telarañas todavía cuelgan del techo, hasta que no se realicen las limpiezas de recuperación artistica del lugar. Oxley le muestra con una linterna, un grabado espectacular.

-“Fíjate Henry, esto es una operación a cuerpo abierto.”
- “Fantástico, pero esto ya lo hacían los Egipcios 1000 años antes.”
Replica Indy, pues ciertamente hay muchos hallazgos de este hecho, incluida la momificación.
-“Exacto, pero fíjate, encima de la mesa de operaciones.”

Indiana se sorprende, casi toca el grabado y mirando a Oxley, le dice:

-“Es una especie de lámpara Sciaslitica.”

De modo muy rudimentario, parece un foco de quirófano.

-“Eso parece, pero te lo va a dejar más claro esto.”

Indy aleja rápidamente la mano al acercarse una araña correteando por la pared. Avanzan un poco más por el pasillo y Oxley le va narrando los dibujos que hay en la otra pared del pasillo.

-“En estos otros grabados, se ve esa misma bombilla utilizada para otras funciones, como la iluminación en hogares.”

Oxley le muestra más de cerca un dibujo técnico donde parece dar instrucciones para la fabricación de la bombilla. Si bien el tamaño de esta, parece bastante grande, es fielmente como las actuales, con un recubrimiento de vidrio, un filamento interior y un soporte de bronce.

- “Es una bombilla claramente! Había oído alguna leyenda.” Dice Indy.
-“Como te comenté esta mañana, estoy haciendo algunos trabajos por el Norte de África y hace unos meses estuve en Egipto. Allí me enseñaron un grabado muy parecido, en Dendera.”
-“He estado en Dendera Oxley y por los textos que acompañan a esos grabados egipcios, el significado aquel símbolo es más cercano a un capullo de flor de loto en representación del cciio de la vida, que a una bombilla eléctrica, por mucho que se le parezca, aunque esto es muy diferente, realmente da una explicación de cómo fabri....”

Repentinamente corriendo, aparecen dos trabajadores por uno de los pasillos colindantes.

-“Señor, se está incendiando una de las tiendas!” Dice uno de los jóvenes, exaltado.
-“Como? Que ha ocurrido?”
-“No lo sabemos señor, pero se están quemando instrumentos y piezas.”
Explica la otra chica.
-“Reunir a todo el mundo fuera!” Ordena Oxley.

Indy y este, se miran y se dirigen rápidamente hacia fuera, con el resto de gente.

Cuando salen se encuentran con el problema frente a ellos. La tienda más pequeña, arde sin control, poniendo en peligro el resto de excavación, así que todo el mundo se apresura a traer agua, incluida la que tienen para beber. Pero el calor es muy sofocante, poniendo más traba al asunto, Grecia no reluce precisamente por abundancia de agua dulce y por un clima húmedo.
Oxley e Indy se ponen manos a la obra, cogiendo unos trapos que humedecen en uno de los cuencos para limpiar las piezas arqueológicas encontradas.
Uno de los jóvenes arqueólogos, se acerca demasiado al incendio para proteger los restos encontrados, pasándole a su brazo una de las llamas y extendiéndose rápidamente por la ropa. Todo el mundo se acerca a ayudarlo, mientras el chico arde y grita terriblemente de dolor. Indy no tarda ni dos segundos en coger una de las grandes mantas que protegen los hallazgos y se lanza contra el chico, tirándolo al suelo y revolcándose con él, para extinguir el fuego.

Mientras tanto el joven arqueólogo Kemer, aprovechando las circunstancias de despiste, entra en la gran tienda para dirigirse al subterráneo. Jones se da cuenta y se levanta para dirigirse tras él, está casi convencido de que este incendio ha sido provocado. Mientras el alarmado Oxley y los demás, atienden al pobre chico quemado y intentan apagar el resto de fuego de la tienda.

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Charles, va acompañado de la arqueóloga Calista Doumas. Andan entre las columnas del gran Partenón, tras recorrer parte del complejo arquitectónico de la Acrópolis. El calor insoportable, hace que Calista lleve un paraguas blanco para cubrirse de los rayos.
Charles en cambio, suda de calor y forma una visera en su frente con la mano derecha, mientras en la izquierda sujeta su bolsa y chaqueta, que le incomoda notablemente, para moverse libremente.
Ella pide un descanso tras unas columnas que hacen sombra, ya que el calor y el peso, la están matando.

-“Le importa que descansemos un poco?”
-“Por supuesto que no me importa, yo iba a sugerirle lo mismo.”
Contesta Charles, casi aliviado, ya que está sudando.
-“El calor siempre es presente en Grecia, no sabe usted en Agosto como es esto.”
-“Tiene que ser terrible.”
-“Como ve, el Partenón es un increíble edificio, aunque es una lástima no poder ver su estructura final. Dejó de ser un lugar de culto en 1687, cuando fue parcialmente destruido en la guerra contra los turcos y venecianos. Además en nuestro siglo, fueron expoliadas decenas de piezas durante los años de recuperación arqueológica, que han extendido piezas, por numerosos museos europeos, Londres, Paris, Viena, Roma, Palermo, Copenhague, Munich, etc… todo el mundo quería su trocito del templo”
-“Vi, hace un tiempo, la exposición del British Museum. Extraordinarios mármoles de la parte superior del edificio. Pero lamentablemente extraídos de su lugar, como nombra usted. Aunque los museos funcionan así y dan conservación a todos esos objetos que pueden ser destruidos o desgastados, por la fuerza de la naturaleza.”
-“Tiene usted razón, pero lo malo es, cuando se hace negocio con ello y deja de ser un patrimonio nacional y se convierte en un reclamo turístico.”
-“Pero esto también lo hace Atenas.”
-“Pero está en su derecho y es de su propiedad, al igual que en Londres el Big Ben o en New York la Estatua de la Libertad. El ciudadano de aquí tendría que tener el derecho de acceder a ver fácilmente su patrimonio.”
-“No puedo responder a eso, pero el dinero y la política mueve todo.”


Tras un pequeño silencio, Calista se levanta y le dice:

-“Proseguimos?”
-“Claro, déjeme que le ayude con esa bolsa.”
Cordialmente y con doble intención, así tendrá en sus manos las piezas circulares.
-No, no se preocupe por mi, bastante tiene usted con la suya.”
-“No es ninguna molestia, será un honor.”
-“Gracias.”


Se giran y ven a un grupo de personas gritando y señalando. Están observando desde lo alto de la colina, el humo y fuego del Ágora.
Se asoman al mirador y ven el movimiento de gente intentando sofocar el fuego.

-“Es terrible! Es en la Torre de los Vientos!” Exclama algo exaltada Calista.
-“Parece que se está quemando una de esas tiendas.” Reseña Charles.
-“Me parece ver alguien extendido en el suelo.”
-“Es una excavación, no?”
-“La está dirigiendo un compatriota suyo, el Profesor Oxley.”
-“Oxley?”
Bastante sorprendido por la casualidad.
-“Lo conoce?.” Pregunta.
-“Bueno, si...”
-“Bajemos a ver lo ocurrido, creo que la visita la podemos apartar para otro rato, pues solo le queda ver el Ágora, que es la zona donde está ocurriendo el incendio.”
-“De acuerdo…”

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Indy entra en la oscura cámara subterránea; al fondo escucha algunos ruidos. Avanza por los pasillos a paso muy lento. El resplandor de la linterna de Kemer delata su situación.
El supuesto estudiante ha cogido una maza y golpea fuertemente la pared del final del estrecho pasillo, donde hay los grabados de la lámpara griega. Indiana se queda un instante observando y decide actuar, pero repentinamente, la pared que golpea Kermer cae, descubriendo una cámara tras ella.
Mientras Indy le observa desde la esquina del pasillo.
El chico apunta con su linterna, donde ve una sucesión de salas. Indiscutiblemente es como los templos egipcios, dos salas hipóstilas previas y una cámara al final, donde siempre se hallaba la imagen del dios adorado.
Kermer sin pensar mucho, avanza rápidamente hacia ellas.

Se escucha un leve silbido.

Indy se acerca y entra tras él, pero no lo ve. Tras apartar unas telarañas se acerca a la primera sala. Mira de modo fugaz a ambos lados y en el lateral derecho de esta, ve a Kermer muerto, estampado contra la pared, con numerosas lanzas atravesadas, que todavía sujeta la linterna en su mano.
Indiana ahora si enciende su linterna, ya no tiene que ocultarse y puede ver mejor el desastre.
Posteriormente apunta con la luz al lado izquierdo y visiblemente observa numerosas cavidades en la pared, de unos 10cm de diámetro, sin duda espacio suficiente para que salgan esas grandes lanzas.
Indiana observa el suelo, para estudiar si habrá algún dispositivo para disparar el artilugio, seguramente creado por Andronicus Cyrrhestes para proteger los inventos de valor.
El suelo está lleno de una serie de filas largas, dirección hacia la sala siguiente, como una camisa de rallas. Cada una de ellas, contiene unos símbolos dibujados, representando cosas relacionas con el dibujo anterior. Como si se tratara de un enigma a resolver.


-AGUA > TIERRA > ARBOL > MANZANA = ¿?
-AGUA > TIERRA > ARBOL > LANZA = ¿?
-ARBOL > BARCO > MAR > PESCADO = ¿?
-ARBOL > BARCO > MAR > LANZA = ¿?
-SOL > TIERRA > PERSONA > SOL = ¿?
-SOL > TIERRA > PERSONA > LANZA = ¿?
-TIERRA > JARRON > PERSONA > AGUA = ¿?
-TIERRA > PERSONA > LANZA > JARRON = ¿?
-AGUA > PESCADO > MANZANA > JARRON = ¿?


Indy mira el suelo y luego hace un comentario sarcástico a Kermer.

-“Jeroglíficos con adivinanza. Te saltaste esa clase en la Universidad, verdad?.”

Empieza a resolver los jeroglíficos, pensando en voz alta y señalando con la mano cada fila...

-“Parece que siguen un patrón. Agua, tierra, árbol, manzana… Agua, universalmente es vida, tierra es donde se encuentra o cae esta. Esto hace crecer los árboles, dan frutos, que sería la manzana...igual a…. no se… el resultado lógico es comida o algo así, pero ni idea....”

Indiana con cara de circunstancias, se queda pensativo un momento y prosigue, hablando para si mismo.

-“Agua, tierra, árbol, hasta aquí igual. Pero no es comida… Si las lanzas se fabrican de madera, principalmente, por lo menos las que aguanta él…“mirando de reojo y refiriéndose a Kermer “…evidentemente la Lanza es Muerte…digo yo. Será eso, por que la siguiente también es Árbol, para fabricar el Barco según el dibujo, Mar y Pescado, que sería resultado nuevamente de comida, por lógica o sin ella…
El siguiente cambia por Lanza otra vez, que sería muerte… parece que todas siguen el mismo patrón”

Se queda unos instantes más observando.

"Creo que elegiré este que indica comida, parece más seguro... aunque no tengo hambre”. Con uno de sus sarcasmos, Indiana elige y se acerca a la hilera de baldosas de:

-AGUA > PESCADO > MANZANA > JARRON = Comida

Confiado pone un pie cuidadosamente en el primer símbolo y repentinamente salen disparadas unas lanzas, que roza a Indy en la pierna, provocando un pequeño corte en esta y en el pantalón y reiterando casi todas en el cuerpo de Kermer.

-“Mierda! Ha ido de un pelo.” A la vez que se mira la pierna y se retira hacia atrás.

No puede ser este, así que mira nuevamente hacia todos los lados de la sala y pasillo, como observando. Al final da con una de las líneas que es diferente a las demás.

-“Sol, Tierra, Persona, Sol? Los demás, parece seguir ese orden, comida y muerte. Pero este? Sol, Tierra, Persona, Sol… me desconcierta…

En una de las paredes, ve varios dibujos de la bombilla griega y cree tenerlo claro.

-“Sol se repite… sol es luz…, de la tierra sale comida y también los minerales que manipulan las personas para crear eso…” Mientras da un paso encima de la baldosa. “…vidrio, bronce… luz… con una bombilla.”

-SOL > TIERRA > PERSONA > SOL > Luz

No ocurre nada, parece acertar. Con el mayor cuidado del mundo, Indy atraviesa la sala, no sin dejar de mirar a su lado izquierdo y poniendo el pie firme sobre esa línea, intentando no perder el equilibrio. Tras ver que no ocurre nada, los dos últimos símbolos, los atraviesa más deprisa, llegando a una zona que no parece correr peligro.
Pero tiene otra sala delante de él y tras esa, su meta.

Indiana observa la tenue luz que viene del techo, a modo de rayos filtrados. La sala nueva da sensación de simetría, ya que todo el suelo, paredes y techo, está formado por baldosas de dos tonos, uno, de un marrón muy oscuro y otro, con una tonalidad bastante más clara, como si se tratase de un tablero de ajedrez, aunque las paredes y techo, tienen una notable diferencia, cada baldosa oscura, contiene un agujero de unos 40cm de diámetro y las del suelo, números griegos variados.
Indiana, como en la sala anterior, se queda pensativo durante unos instantes.

-“Que diablos esconde esto?!”

Indy se acerca un poco más para observar, pero nota que ha chutado algo con su pie. Apunta con la linterna y en el suelo hay un pequeño objeto que reluce. Lo recoge y observa su forma rectangular, excepto uno de los lados, que es curvo. Tiene también unos pequeños gravados con números, algo así como una cruz central, unas pequeñas figuras y unos diminutos agujeros.
Indiana se queda pensativo y lo palpa con los dedos. Le da la vuelta y por atrás observa una pequeña hendidura, donde hay depositada una especie de aguja o alfiler. La extrae y piensa en su utilidad. Le da la vuelta nuevamente al artilugio y mira uno de los agujeros centrales de la parte superior de este. Lo introduce y deduce.

-“Un reloj solar de bolsillo?”

Con esa idea, intenta pensar si tiene relación con la sala o fue depositado ahí involuntariamente, ya que en la parte superior de la ante cámara, hay varias abertura de luz muy estrecha, que viene de la superficie, como pequeños desagües o conductos de ventilación, colocados en fila y horizontal a Indy.
Detenidamente, ve que el suelo no es un juego de ajedrez, todos los números son en griego y pueden corresponder a horas solares, por que todas las cifras, van del 1 al 24, en una simbología numérica muy parecida a la romana.

I = 1
Π = 5
Δ = 10

Entre el caos de números, ve que partiendo de las dos esquinas donde está él, hay la cifra I, que es correlativa en dirección diagonal, hasta llegar al ΔII, en el otro extremo de la sala, donde se juntan las cifras, formando un triangulo.

-“Parece que aquí los números van correlativos, como las horas solares, pero cual de los dos es el bueno?.”

Indiana se mira el reloj solar nuevamente, en ambos lados, también hay cifras, pero no simétricas…

-“Tal vez si apunto con la luz que viene del exterior, me indicará la hora correcta, siempre y cuando el mecanismo de la sala, funcione con lo que hay fuera.”

Coloca el reloj, bajo el agujero que parece tener la luz más intensa, seguramente por la posición del sol a esas horas. El alfiler vierte una sombra, hacia el III de lado izquierdo, así que decide coger el camino de la izquierda.

-“Sin práctica, no hay teoría.”

Indy pisa cautelosamente el I y no ocurre nada, el II igual y continua, siguiendo los que corresponden a las horas.
Va a pisar el Π y le quedarán aún siete baldosas, pero pierde un poco el equilibrio y pisa otra con la cifra III. Se queda en silecio un instante lamentado su error, pero ve que la baldosa no se hunde, aguantado todo su peso. Sonrie y decide avanzar, aunque en ese intante, escucha unos sonidos de fondo, de algo que se va acercando rápidamente, un sonido que le recuerda a las bolas de madera de enebro, que se utilizan en las boleras. Mira a su alrededor, el sonido se aproxima más.
Repentinamente, de varios de los orificios del techo, caen tres bolas de piedra casi encima de él, arrastrando hacia el fondo baldosas y dejando ver que hay un gran vacío bajo el suelo.

-“Por que siempre agujeros abismales?”

El silencio vuelve a la sala, Indy avanza preocupado, pero es tan complicado, que vuelve a pisar otra valdosa, en este caso con el número I. Así que el sonido deslizante de alguna piedra, vuelve a molestar al arqueólogo, que sabe que no tardará ni dos segundos en caer.
Ya no hay rozadura, la piedra circular está encima de él, así que esté tiene que dar una volteneta para no ser aplastado y enviado al fondo del avismo.
Pero, Indy no puede evitar pisar más cifras en su movimiento de gimnasio, entre ellas la de ΔΔIΠ, así que la sala retumba fuertemente y empieza una lluvia de esferas, que cada vez son más numerosas y van destrozando toda la superficie, manteniéndose a duras penas en pié los pasos que el intenta seguir, hasta la cifra ΔII.
Da un salto final desde el número Δ hasta la base de la otra sala, para salvarse. Desde el suelo mira hacia atrás y en pocos segundos, ve desaparecer casi totalmente la superfice, ya que la parte que se salva con las cifras correctas, a duras penas se sostiene.

Por fin ha llegado a su destino, la sala oscura, no da señal de tener algún tipo de peligro, aunque algo desconfiado el héroe se acerca al pedestal alargado, donde se encuentra una caja de madera.
Esta tiene unos grabados de un sol, por las cuatro caras y deteriorada por el paso del tiempo, incluso con mo. Así que la abre con cuidado y en el interior observa la gran Bombilla que se conserva intacta. Indiana sonríe y mueve la caja, que tiene un tamaño de unos 45 centímetros de largo, por unos 30 de alto.
Repentinamente sale un pequeño cuadrado en la base del pedestal, no más grande que un dedo pulgar.
En esos momentos Indy escucha un ruido muy de fondo, como si viniera de fuera de las salas, en los pasillos o más allá, como si se arrastrara rozando algo de gran peso.
No es momento de contemplar la bombilla, pone la caja rodeándola con su brazo y se acerca al precipicio para pasar por el dañado camino de vuelta.
Un paso suave sobre el ΔII, otro paso sobre el ΔI, el Δ y parece que todo va bien, el IΔ, ΠIII y ΠII. Aunque nota bajo sus pies, el balanceo y crujido de esa base que apenas va aguatar mucho tiempo más. III, II y inclinándose la baldosa I, Indy llega al descansillo, pocos segundos después, el camino se desmorona.
Indiana sabe el camino de la sala de las lanzas y con algo de prisa, pasa por la línea correcta para no ser acribillado como Kermer ha sentido en sus carnes.

Sale de las salas malditas y se adentra en los pasillos, busca el camino de salida y llega a la sala de las escaleras. Observa que entra luz por la escalera antigua, se ha abierto la gran piedra hasta la Torre de los Vientos, tal vez con el dispositivo del pedestal, pero decide salir por la fabricada por Oxley y sus trabajadores.

Sube escaleras arriba y casi llegando al último escalón, oye unos gritos. Se agacha y observa a unos soldados con la insignia del revolucionario coronel Georgios Papadopoulos, que en presencia, da ordenes a sus soldados.

Ël lleva con orgullo su uniforme de coronel, con su gorra militar ajustada, que oculta parcialmente su rudo rostro.

Graduado como subteniente en la Academia Militar en 1940, Georgios ese mismo año luchó contra el invasor italiano en Albania y durante la invasión alemana de 1941 siguió a la familia real a Egipto. Allí prosiguió sus estudios en la Escuela de Formación de Oficiales de Oriente Medio y se incorporó a los batallones griegos que combatían junto a los británicos en los frentes de la región, incluida la guerra de guerrillas en la Grecia ocupada. Sin valedores en las altas esferas y con sólo su impecable hoja de servicios, Papadopoulos realizó una oscura y lenta carrera militar, hasta alcanzar el grado de coronel en 1956. Anticomunista y patriota convencido, e imbuido de propósitos regeneracionistas de marcado corte reaccionario, Papadopoulos fue progresivamente personalizando el denominado "régimen de los coroneles", de naturaleza estrictamente militar y dictatorial, que lleva planeando hace tiempo un golpe de estado, para imponer su régimen y no va a permitir que nadie se ponga delante de su camino. Así que avanza unos pasos para colocarse delante de los soldados que tienen rodeados y retenidos a todos los trabajadores de la excavación, a Oxley y Charles, que permanece junto una mujer, Calista Doumas.

Indiana observa que puede hacer, pero parece difícil una acción frente a tanto soldado.

Decide descender nuevamente para adentrarse en la sala y subir por las otras escaleras, hasta el interior de la Torre. Pero casi bajando el último escalón, observa que 3 soldados están bajando por las otras y se dirigen hacia el interior de los pasillos. Los deja pasar y sigilosamente, se acerca para ascencer por la escalera, pero uno de los soldados se gira y lo vé.
Jones le sonríe y sube corriendo. Los soldados van tras él y justo antes de salir a la superficie, ve una palanca. La acciona y la piedra gigante, se desliza lateralmente, aplastando a los soldados y sellando la cámara.

Se alivia, se gira y no tarda ni dos minutos en ser detenido por otros soldados.

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En el exterior de las tiendas y torre, Indy está rodeado de dos soldados y el coronel Georgios se le acerca lentamente, mientras se saca la gorra para secarse el sudor, donde deja ver su calvicie.

-“Sr. Jones, le estábamos esperando, estamos todos reunidos para que nos muestre el hallazgo de Kermer.” Expresa el coronel sarcásticamente y feliz por cazar a Indy.
-“El pobre chico, ha querido formar parte del complejo subterráneo.” Le contesta Indy con el mismo tono sarcástico.
-“Por eso he venido yo, el trabajo bien hecho, lo tiene que hacer uno mismo.”
-“No le visto allí dentro.”
-“Déme el objeto Sr. Jones.”
-“Parece que siempre tengo que conseguir las cosas para los demás. Que me da a cambio?”
-“Su vida y la de sus amigos.”
-“Ya sabia que me respondería esto, todos son iguales, no se me da bien negociar.”

Indiana entrega la bombilla sin resistencia y le juntan con los demás retenidos. Esta la depositan en un petate, típica mochila del ejército, que posteriormente coge el coronel en su hombro.

-“Es usted un buen amigo de sus amigos, Dr. Jones.” Riéndose generosamente a la vez que dispara a uno de los jovenes chicos arqueólogos.

Los compañeros del chico se agachan para atenderlo, pero el chico ya ha fallecido.
Indy hace un gesto de acercarse con genio al coronel, pero los rifles de los soldados le apuntan directo, no pudiendo hacer nada.
Georgios se aleja y con un gesto de “cortar cuello” indica que maten al resto.
Se acercan algunos soldados más y ajustan las metralletas.
En esos momentos, unos tiros surgen tras arbustos, árboles, columnas y demás objetos griegos del Ágora, dando directamente en los cuerpos de algunos soldados. Es el ejército real, que ha llegado para liberarlos.
Rápida es la reacción de los soldados del coronel, que disparan a todos esos puntos, rebotando balas en los valiosos monumentos históricos, encontrándose envueltos los protagonistas, en una batalla campal.
Indy aprovecha uno de esos instantes de despiste y golpea a uno de los soldados con el codo en la cara, tumbándolo.
Mientras tanto, la gente sale corriendo.

-“Charles, Oxley, dirigiros a las calles y esconderos!” Grita Indy.
-“Indy hay que recuperar la bombilla, tengo las piezas redondas!”

Junto a el está Calista, que se sorprende.

-“Qué?”
-“Luego se lo explico, pero está relacionado con la Atlántida!”
-“Venga, no os quedéis mirando, damelas!”

Charles entrega las piezas a Indy, este se las guarda en su bolsa marrón con cuerda de piel y hecha a correr tras Georigios, mientras recibe disparos a su alrededor.

-“Seguidme, conozco un camino seguro!” Exclama Calista.

Tanto Charles como Oxley y alguno de los jóvenes arqueólogos, que se pega a ellos, siguen a la arqueologa, que corre para huir de la metralla.

Oxley ve a uno de los soldados de Georgios, acercarse tras ellos, a punta de rifle. Oxley se para y cogiendo una piedra de las ruinas, se la lanza, con toda la suerte de golpearlo en la cara.
Unos metros más adelante, hay más soldados, pero del ejército real, que les cubren, mientras ellos siguen corriendo. Los disparos entre soldados, resuena desde las calles colindantes.
Estos llegan a la falda de la montaña y tras unas pequeñas ruinas de un templo, Calista abre un pasadizo que dirige hacia las entrañas de la Acrópolis.

-“Que es esto?” Dice Charles.
-“Este pasadizo, nos llevará hasta el otro lado de la Acrópolis, llegando casi hasta el puerto. Es un antiguo acueducto griego, que ahora se utiliza como refugio antiaéreo.”

Anda un poco más y Calista enciende un interruptor de unas tenues luces, que marcan el largo camino bajo tierra.

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Indy no tarda en alcanzar el cuerpo de Georgios, que esta a punto de subir en su Jeep, le tira al suelo, le golpea con todas las fuerzas del mundo hasta hacer sangrar por la nariz al coronel. Le quita el petate que contiene la bombilla y no se entretiene en rematarlo ya que tiene lo que quería y debe huir del jaleo entre soldados.
Georgios se pone en pie, se toca la nariz, saca su arma y dispara a bocajarro, mientras sube al Jeep para perseguirlo.
Indiana corre por las últimas ruinas, hasta llegar a las calles de la ciudad, allí para sorpresa de él está el joven Nikos hablando con unos amigos de los disparos que se producen en el Ágora. Nikos está subido en una motocicleta con sidecar, TS98 de 1952, muy deteriorada, desde donde ve a Indy que le mira fijamente y corre hacia a él.

-“Señor! Corra, yo aquí, le llevo.” Grita el chico.

Indy no se lo piensa dos veces y se sube de un salto en el sidecar, se pone la bolsa entre las piernas, mientras Nikos intenta arrancar la moto, pero a esta le cuesta, así que los amigos la empujan para facilitar el contacto.
La moto hace un intento pero nada. Repentinamente aparece el Jeep de Georgios, que se acerca rápidamente por la calle.
En el segundo intento con los amigos empujando, parece que arranca el motor y salen corriendo.

-“Acelera!” Le dice Indy.
-“Si señor, ya verá usted como corre.”
-“Eso espero.”
-“Ya le dije que mejor vehículo para usted.”
-“Si salimos de esta, te recompensaré.”
-“No se preocupe, yo el mejor para dirigirle por la ciudad.”


Indy mira al frente y atrás, mientras el valiente chico corre a gran velocidad por las calles. Tras ellos, Georgios les va alcanzando y otro Jeep con soldados, también les sigue los pasos.

-“Este trasto no puede ir más deprisa?”
-“Si señor, pero sobra peso.”
El chico le mira con una sonrisa.

El Jeep les alcanza rápidamente, se pega a ellos y les empuja para intentar desequilibrarlos. Nikos hace una maniobra rápida y peligrosa para sacarse de la cola a Georgios, pasando por una pequeña parada de hortalizas y gallinas, que la desmontan de inmediato. Una de las gallinas, cae en la falda de Indy, la mira y la lanza fuera del vehículo.
El mercado está repleto de gente a esas horas, donde al paso de estos, la gente les incrimina, como las alarmadas mujeres de edad más avanzada, que van vestidas de negro sujetando viejas bolsas de ganchillo, que están repletas de comida, como también lo hacen las más jóvenes con vestidos claros que compran productos de belleza y telas de colores variados para hacerse las prendas ellas mismas y los hombres que cargan y descargan materiales nuevos de sus carros.
Georgios maniobra para no atropellas a nadie y dar con ellos nuevamente, pero Nikos se desvía hacia unas calles estrechas, pero no lo suficiente como para que no pase un Jeep.
La gente se aparta, Nikos e Indy votan con la empedrada calzada, mientras la calle con gran desnivel de bajada, se dirige directamente al barrio de Pirea donde esta el puerto ateniense.
Nikos nuevamnete maniobra bruscamente, se desvía a otra calle y el Jeep hace lo mismo.
Vuelve a girar por otra con pendiente, que también lleva directa al puerto; esta otra calle está llena de ropas colgadas en los balcones, tantas, que llegan casi a ras de calle, así que la moto pasa bien, pero el jeep se lleva algunas prendas por delante, al ser un vehiculo más alto y tener la larga antena de comunicaciones en la parte izquierda del capot. Las ropas le están interrumpiendo la visión con el movimiento del aire, a modo de banderas incontrolables.
La calle se expande. Indy y Nikos esquivan un almacenaje de cajas, pero el Jeep de Georgios a falta de visión, se estrella estrepitosamente, volcando el vehículo 90º.
En pocos segundos llega el otro Jeep con soldados, que bajan rápidamente para ayudar a su coronel, pero este no acepta, apartando manos y levantándose poco a poco, por su propio pie.
Indy y el niño se miran sonriendo, pero no fijándose que se han montado en el amarre de madera del puerto, que lleva directo hacia el agua. Varias personas que están a punto de subir en un ferry, se apartan y algunos caen al agua, al igual que ellos al despejarse y finalizar las maderas.
Moto, Nikos y Indy caen sin control al mar.

Nikos e Indy salen a la superficie, pero permanecen bajo las maderas del puerto para no ser vistos.

Georgios y los soldados llegan con el jeep hasta los amarres. Bajan y buscan por los alrededores del puerto. Todo rincón a punta de rifle: cajas, sacos, redes, etc… son revisados minuciosamente.
La gente los mira mal y abuchean, interrumpiéndoles continuamente la búsqueda, pero los soldados no dudan en empujarlos, aunque no dispararlos, ya que no es momento de conseguir una revuelta popular y un genocidio.

En silencio bajo las maderas, Nikos e Indy esperan un poco más, mientras escuchan al coronel da órdenes a su pelotón.

Indy se asoma sutilmente y ve que se alejan. Así que decide despedirse de Nikos, no sin antes entregarle una pequeña cartera de cremallera, con monedas y billetes, en valor a la perdida de la moto y el viaje realizado.
El chico le sonrie y le abraza.
Nikos sube con cautela por unas redes y se esconde en una caja, para no ser cazado por Georgios.
Indy se acerca nadando por la parte posterior del oxidado ferry, que eleva poco a poco el ancla para partir. Así que se sujeta a las cadenas y tras unos instantes ve como se desplaza el barco, mientras el ancla le va subiendo automáticamente.
Sube mojado a cubierta de madera, sorprendiendo a algunas personas. Les hace señal de silencio con el dedo en la boca y ellos sonríen, con la característica sonrisa de un humilde griego.
Indy se agacha, esperando que el ferry se aleje.

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Calista dirige al grupo por el túnel. Oxley observa una pared con grabados, mientas Charles tropieza ligeramente con una ruina incrustada entre el suelo y la pared, al ver una par de ratas corretear entre sus pies.
Calista les hace avanzar, no pueden perder el tiempo con ruinas, sustos y cansancio.
El final del pasillo está más cerca, se ve, por un pequeño resplandor al fondo.

La salida es por otra verja que abren con gran fuerza. Aparecen todos en un almacén de pescadores, algo así como la Lonja.

-“A salvo!.” Dice Calista.
-“Bendito atajo.” Reseña Oxley.
-“No creo que el ejercito de Georgios, conozca este sitio.” Mirando al cielo Calista
-“Esperemos que no y espero que Henry haya conseguido huir con la bombilla. Tendría que ir a buscarlo.” Comenta Charles.
-“Conociendo a Indy, no se como dudas buen amigo.” Le puntualiza Oxley, sabiendo la facilidad de improvisación de Indy,

Se dirigen con cautela hacia el exterior, pasando por la vacía nave, que solo alberga una barca de pescar de tamaño medio y cajas de madera vacías. Hace bastante olor a pescado y el suelo está húmedo. La puerta para salir, es un gran portalón, por donde entran los barcos y mercancía. La retiran poco a poco, pero paran de golpe. Ven que por el entorno esta Georgios con unos cuantos soldados, que siguen buscando a Indy o ellos.

-“Creo que será mejor esperar a que se vayan. Posteriormente iremos al palacio a informar.” Comenta Calista en voz baja, mientras observa los movimientos de los soldados.
-“Yo volveré a las excavaciones, a ver lo sucedido, creo que tendremos gran faena de reconstrucción, pero contar conmigo si me necesitáis.” Le dice Oxley a Charles en voz baja.
-“No te preocupes Oxley, tienes gente allí que te necesita. Ir tras Henry es una locura.”

Calista observa atentamente. Al fondo ve un ferry zarpando y en la cubierta, entre la gente, se da cuenta que está Indy, que se saca el sombrero. Así que avisa a Charles con el brazo.

-“Sr. Stanforth observe allí al fondo, el Dr. Jones ha cogido un ferry!.”

Charles mira impresionado.

-“Volveré con usted a palacio y pediré ayuda al rey. Indy seguro que se dirige a Santorini.”

Se acercan más los soldados y Oxley cierra la puerta poco a poco, para no ser vistos.
Se esconden tras la barca, mientras oyen como los soldados pasan de largo. Unos minutos más y podrán salir sin miedo.

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Indy medio agachado se acerca a una mujer y le pregunta:


-“Όταν πηγαίνει το πλοίο?” *A donde se dirige el barco

La señora le contesta: -“Μια Σαντορίνη σε επτά Θήρα” *En siete horas a Santorini.

Indy se sorprende y sonríe de la suerte que ha tenido, mientras se acomoda un poco más, para el largo trayecto.

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CAPÍTULO 4

Visita a un viejo amigo
Indiana Jones está junto a una ventana de su habitación de palacio, observando el amanecer, de un día claro. Esta es muy grande y con unas vistas estupendas al conjunto arquitectónico de la Acrópolis y parte de la ciudad.
En esos momentos, pican a la puerta y se dirige a esta para abrirla. Aparece un criado del rey, que le entrega su equipaje, que ha sido recogido del hotel donde dormían.
El criado cierra la puerta sigilosamente, con la misma finería que desprende el lugar.

Indiana tiene ganas de quitarse ese ridículo pijama para invitados, que le ha regalado el rey. Despliega la maleta encima de la cama y empieza a seleccionar ropa.
Chaqueta de piel, camisa y pantalón marrón, látigo, pistola y sombrero.

Indy sale por la puerta con sus mejores galas y se dirige a la habitación de Charles, la cual está a más distancia de la que tenían en el Hotel.
Recorre un pasillo lleno de retratos familiares de la realeza, con la particular curiosidad de que todos están puestos en línea.

Pica muy ligero a la puerta, pero sin permiso abre esta.
Charles está poniéndose los pantalones.

-“Indy! Por Dios, se pica antes en la puerta!”
-“No tengo tiempo para protocolos.”
-“Se le llama cortesía.”
-“Escúchame, me voy a visitar a Oxley. Mientras, tienes que coger las piezas redondas que estaban en la sala y guardarlas.”
-“Para que quieres salir a escondidas, sin el consentimiento de Palacio?”
-“No nos podemos fiar de nadie Charles, cualquiera puede estar infiltrado aquí y no quiero poner en peligro a nuestro buen amigo, nadie tiene que toparse con él.”
-“Y que dices de mi, pretendes que robe las piezas, cuando esto está lleno de guardias... Ni siquiera tu puedes escaparte sin ser visto.”
-“Tienes razón, pero tu seguro que encuentras una solución. Pide por ejemplo al rey que te deje estar en la sala de antigüedades y luego que mande enseñarte la Acrópolis.”
-“Y que hago yo con las piezas? No tardaran en darse cuenta que las robé.”
-“Para entonces tu y yo, ya estaremos camino a Santorini. Aunque te parezca una locura, es la única manera de conseguir algo allí, pues con compañía del ejército real, el coronel Georgios no tardaría en dar con nosotros y encontrarnos en un enfrentamiento no deseado entre soldados. Así que a las 16:00 nos vemos tras el Erecteión.”
-“El qué?”
-“El otro edificio que queda en pié en la Acrópolis, tras el Partenón. Lo reconocerás fácilmente por que seis columnas con forma de muchachitas, aguantan parte de su fachada”
-“Y si preguntan por ti?”
-“Diles que me sentó mal el desayuno, cuando entren, ya será demasiado tarde.”
-“Y el equipaje?”
-“Coje una bolsa con lo básico y llévala encima.”
-“Es una locura. No podrás ni salir de aquí.”
-“Eso déjalo para mi.”

Indy coge con fuerza el látigo, se acerca a la ventana de esa misma habitación.
La abre, se asoma, se sube en el borde de la cornisa, observa y desenfunda su látigo majestuosamente, lanzándolo hasta un sobresaliente. Se balancea, dejando atrás con la boca abierta a su fiel amigo. Indy cae hasta un balcón próximo, aterrizando con estilo. Mira por la vidriera y ve una bella mujer desnuda, que se esta vistiendo. Se agacha para no ser visto, se gira con una sonrisa y se sube nuevamente a la cornisa, para dejarse resbalar por una tubería de hierro que lleva hasta pie de calle.

Sigilosamente se aleja, para no ser visto por ningún soldado, que alrededor del edificio hacen guardia.

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Charles le da la espalda a la ventana y intenta sin sentarse, terminar rápido de desayunar el suculento buffet servido en una gran bandeja, donde había delicias griegas y extranjeras. Ha comido algo internacional, el croissant, que solo deja una punta de este y una café con leche, que le da el último sorbo.
Se dirige a la puerta con su trajeada chaqueta. La abre y allí en el pasillo aguarda un camarero, que espera la salida de él, para recoger el desayuno.
Charles se le acerca y le hace una pregunta.

-“Disculpe, quería saber dónde puedo encontrar al rey?”
-“Su majestad se encuentra ya en su despacho.” Contesta el larguirucho camarero, señalando hacia uno de los lados del pasillo.
-“Es de buen madrugar. Dónde está ese lugar?”
-“Tiene usted que seguir recto, hasta llegar a las escaleras principales, luego allí verá una puerta de color ocre a mano derecha, diferente a las demás. Allí lo encontrará.”
-“Muy amable.”

Charles, hace lo mencionado por el camarero, camina por el pasillo, cruzándose con criados y soldados que hacen guardia en muchas de las puertas de las habitaciones, así que no para de saludar. Baja las escaleras y llega a la puerta. Pica y espera respuesta.

-“Adelante!.” Se oye de fondo la voz de Pablo I.

Charles accede al despacho, donde para asombro de él, solo ve un escritorio y nada en el resto de la sala, ni siquiera cuadros en las paredes, totalmente sobrio, ninguna distracción sirve de excusa para no mirar al rey.

-“Buenos días Sr. Stanforth, adelante, adelante...!”
-“Muy buenos días.” Contesta Charles, con todo el respeto posible del mundo.
-“Como a dormido usted y el Sr. Jones?”
-“Yo muy bien, pero a él, parece que no le ha sentado muy bien el desayuno.”
-“Oh! Eso es una lástima, ya que quería mandar a uno de mis mejores arqueólogos a enseñarles la Acrópolis.”
-“Eso mismo le iba decir yo a usted. Aunque antes me gustaría revisar algunos libros en la sala de antigüedades.”
-“Claro que sí, mi casa es suya. Hagan lo que necesiten para sus
investigaciones. Esperemos que Sr. Jones se recupere rápido y tras la comida puedan visitar los templos.”
-“Muy amable.”
-“Cuando estén listos para el paseo, bajen a la puerta principal. Les estarán esperando.”
-“Gracias.”

Charles, hace lo mencionado, retrocede sus pasos y se dirige hacia la sala de antigüedades.

Abre la puerta y entrando en la sala, se topa con una mujer, de unos 60 años, con gafas y con ropa sencilla y un gran bolso, que parece pesar mucho.

-“Oh! Disculpe.” Le dice Charles.
-“No discúlpeme a mí. Iba como loca.” Tímidamente y ruborizada.
-“Se puede acceder o está trabajando?”
-“No pase, pase, yo ya me iba.”
-“Adiós muy buenas!”

Charles se dirige directamente a la mesa donde permanecían las piezas. Pero para su sorpresa, estas no están.
Busca un poco en la sala, moviendo libros, abriendo cajones, etc… pero no encuentra nada. Se queda pensativo por un instante y piensa en la mujer misteriosa con la cual se acaba de topar.
Con la idea en la mente, cree que se las habrá llevado ella, sale rápidamente de la sala, topándose nuevamente con alguien, el rey!

-“Donde va usted tan rápido?.”
-“Disculpe su majestad, creo que nos acaban de robar las piezas encontradas en las excavaciones de Creta. Acaba de salir una mujer extraña a toda prisa de esta sala y puede que ella lo haya realizado.”
-“Sr. Stanforth no se preocupe, la mujer que acaba de irse es Calista Doumas, mi más fiel arqueóloga, que les acompañará esta tarde a la visita por la Acrópolis.”
-“Es un alivio entonces, disculpe.”

Mientras el rey le va arrastrando nuevamente hacia la sala.

-“Ella ha llevado las piezas a fotografiar en un pequeño estudio de la ciudad, siempre lo hacemos con las figuras arqueológicas que entran en palacio. Puede proseguir tranquilo con sus investigaciones.”
-“Eso haré…”

Charles se acerca a un libro de la estantería y lo coge para echar un vistazo, mientras mira por encima de las gafas como el rey coge otro libro y se va de la sala.

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El barrio Monastiraki, en la falda de la Acrópolis, es un lugar donde la gente obrera vive en sus sencillas casas. Hay muchos negocios pequeños, como alfareros, relojeros, herreros, mecánicos y algunos restauradores y artistas, que han encontrado locales, donde ponerse a trabajar. En ese lugar se encuentra un viejo garaje, lleno de obras de arte: esculturas, retablos, jarrones, etc… casi todo de la época antigua de Grecia. Su valor puede ser incalculable para los ojos extranjeros, pero no en un barrio donde es más importante el día a día, que el arte que ha dejado sus antepasados.
De espalda hay un hombre con una bata blanca, que palpa y apunta en una libreta detalles sobre una escultura femenina. En ese momento le llaman por detrás.

-“Jugando a médicos Dr. Oxley?”

Este se gira sorprendido.

-“Indy! Viejo amigo!” Con una sonrisa de oreja a oreja.
-“Como estas Oxley?”
-“Menuda sorpresa. Qué te a traído a Grecia?”
-“Lo mismo te podría decir a ti!”
-“Como bien sabes, mi mujer es española y estando a tan poca distancia, no podía dejar de hacer una visita.”
-“Una visita?” Mirando a su alrededor “Me parece que los viajes turísticos no incluyen souvenirs de cientos de años e incalculable valor.”
-“Tienes razón, estoy realizando varios trabajos por Europa y el norte de África.”
-“Es estupendo, en Estados Unidos esta todo ya cazado y lo único que queda allí, es robar o excavar huesos de dinosaurio.”
-“No olvidemos que los dinosaurios del jurásico son también arqueología.”
-“Paleontología…, aunque vivos serian más interesantes.” Pone la puntilla Indy.

Los dos amigos echan unas buenas risas. Mientras Oxley hace pasar a Indy por una puerta que conduce a unas estrechas escaleras de madera que suben a la planta superior. Allí está cocinando una hermosa mujer, más joven que el viejo Oxley, de unos 40 años, morena, vestida con ropas de lino, muy hippie.

-“Carmen, vino un viejo amigo a comer!”
-“Hola, que tal?” Dice ella.
-“Hola, buenos días.” Besando a la mujer en la mano
-“Por sus pintas, debe ser usted Indiana Jones. Ox me ha hablado mucho de usted.”
-“Como ves, tengo una preciosa mujer.”
-“Sin duda alguna, lástima que la boda fuera en España, pero encantado de verla y conocerla por fin.”
-“Ya sabes que no me gustan las grandes celebraciones, pero siéntate, siéntate!.”
-“No quiero molestar.”
-“Tonterías, donde comen 2 comen 3, es un placer que esté usted aquí.” Le dice Carmen.

Indiana coge asiento, en la pequeña terraza que le han hecho pasar. Una mesa de madera con 4 sillas, está preparada para 2 comensales, pero Carmen, no tarda en añadir unos cubiertos más y un vaso, que llena de vino tinto. Desde ahí hay unas vistas estupendas de la Acrópolis, la cual se queda por un instante mirando.

-“Bonito verdad?” Le dice Oxley, como confirmando lo obvio.
-“Estupendo lugar.”
-“Lo cogimos solo por esto.” Dice Carmen.

Acompañado de unas risas, la mujer de Oxley, va sirviendo unas delicias de pasta italiana, acompañado de una salsa griega y unas finas lonchas de jamón español.

Indiana se dirige a Oxley completando la historia de su visita.

-“….robaron la Pila Partiana del museo de Marcus, que es lo que necesitan y esto me trajo aquí.”

Oxley esta embobado con la historia que le ha contado: -“La Atlántida...
increíble, pero una gran desgracia si la hayan antes. Puede ser un desastre para la humanidad, en vez de ser el descubrimiento más grande de la historia, aunque no hay que olvidar Akator, que también fue sumergida…. por desgracia.” Pone la puntilla Oxley, pero con una carcajada.
-“Por eso he venido a verte, tal vez tu sepas algo de las excavaciones de Santorini.”
-“Si te digo la verdad, hay tal tensión en Grecia, que las informaciones no se filtran, sin ser descubierto. No tengo ni idea donde pueden estar, no he querido indagar y ponernos en peligro, no son tiempos de aventuras, estoy centrado en mi excavación.”
-“Es una lástima, hubiera servido para ganar tiempo, pues aunque hayan encontrado la entrada, no podrán acceder sin las piezas redondas que tiene Charles.”
-“Charles? Charles Stanforth? Lo has metido en esto?”
-“Bueno, más bien quiso venir.”
-“Es una locura, Charles es como tu padre, un ratón de biblioteca. Le va ha venir grande.”
-“Ya lo he pensado, pero mi padre tiró siempre hacia delante, como pensé que no lo haría jamás.” Reflexionando.

Indy mira hacia el infinito y prosigue con la conversación.

-“Recuerdo que me dijiste que en tu primera visita a Grecia, sí intentaste investigar algo aquí sobre el paradero de la Atlántida, ya en aquella época se hablaba de este lugar del mediterráneo.”
-“Eso fue hace mucho, en los años de universidad. Recuerdo que una de las profesoras, Dorian Belecamus nativa de aquí, estaba obsesionada con los misticismos, La Atlántida, el Oráculo de Delfos, Los Colosos de Rodas, etc…. durante un tiempo hice algún trabajo de campo con ella.”
-“De campo? Delfos?...recuerdo a Dorian…. que años aquellos, cuando yo visité también este lugar.” Con tono sarcástico, pues Indy recuerda bien, que también en su juventud, tuvo una aventura con la insaciable profesora.
-“Lo único que descubrimos, fue un cuento de pueblo.” Riendo.
-“Que cuento?”
-“Uno que hablaba del supuesto lugar de entrada a la ciudad subterránea. Según parece, los campesinos cuentan que, una joven pareja que buceaban buscando erizos de mar entre los arrecifes, dio por casualidad con una cueva que les llevo a una extraña puerta. Algo pasaría que intentaron salir de allí y explicarlo, pero ella quedó atrapada bajo el agua, por la caída de una roca del techo de la misma, ahogándose. El chico rescató el cuerpo sin vida, lo llevo al pueblo en brazos, donde dijo lo ocurrido, repitiendo una frase donde indicaba supuestamente el lugar, -donde las 3 grandes rocas, forman los anillos místicos- Pero no lo creyeron, es más, lo apedrearon por acusarle de matar a la chica.”
-“No nos dice mucho, pero partiendo que según Angelos, ha encontrado la entrada en Santorini, algún hogareño tal vez sepa más de esa historia.”
-“Tal vez, ahora sabes que está en esa península de islas, solo tendrás que indagar, para saber el punto exacto. Pero ojo Indy, el coronel Georgios, tiene fama de sádico y tirano, en todos los sentidos...De todas las maneras disfruta ahora comiendo. Esta tarde te llevaré a visitar la Acrópolis, te enseñaré uno de nuestros últimos hallazgos, una serie de pasillos no descubiertos hasta ahora, bajo la Torre de los Vientos, parece que los griegos todavía nos deparan sorpresas.”-“Será un placer verlo antes de partir a Santorini con Charles
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CAPITULO 3

El Palacio Real

De buena mañana Charles e Indy vestidos de paseo, salen por la puerta del hotel.
Al parecer, otros guardias reales, haciendo relevo, han permanecido allí toda la noche. Indy mira a los lados buscando el chico, pero no lo ve. Los guardias se acercan a ellos con rifles en las manos.

-“Señor Jones, acompáñenos, el rey Pablo I, hijo de Constantino I de Grecia y Federica de Hanover, le reclama en la corte.” Le comunica el soldado.

Un reluciente, nuevo y lujoso Jaguar XK150 del 59, viene por la calle y se detiene frente a ellos. Les obligan a subir y no ponen oposición. El coche arranca y avanza.

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El palacio real es un edificio de 1835, que imita las antiguas construcciones clásicas griegas. Las escaleras llevan a una gran columnata, como si se tratara del Partenón o de cualquier otro templo antiguo.
Allí se encuentra el rey Pablo I, unos soldados y una serie de personajes que le acompañan.
Pablo I contrajo matrimonio con Federica de Hanover en 1938, con la cual tiene 3 hijos, Sofía, Irene y Constantino. Su cara ruda y sus grandes entradas por falta de pelo, hace imponer más su presencia como persona respetable, pero nada que ver con la realidad, donde es un hombre con principios lícitos y de un carácter afable. Este va vestido con ropas clásicas de recepciones militares, son tiempos de guerra en todo el mundo y no hay tregua para ponerse de gala y corona real.

-“Señor Jones, es un honor conocerle, tiene usted muy buena reputación.” Le dice con entusiasmo Pablo I.
-“Hasta ahora no puedo decir lo mismo de usted.” Responde Indy.
-“Lo entiendo, perdone las formas, pero su protección era muy importante, van a ser ustedes mis huéspedes, Sr. Jones y Sr. Stanforth.”
-“Nuestra protección? Huéspedes? Suele usted proteger a sus invitados a punta de pistola?”

Con el brazo y la palma de la mano abierta, cortésmente, el Rey les indica el lugar donde se tienen que dirigir.

-“Por favor, acompáñeme al interior, les mostraré mi palacio.”
-“Después de usted!”
Entran al interior, por otra puerta lateral de menor tamaño, pero más bella que la principal, por sus grabados de madera. Lo primero a ver, es el luminoso Hall, nada recargado, comparado con otros palacios europeos. Tras pasar las grandes puertas de la sala, acceden a un largo pasillo de color anaranjado, con más puertas a ambos lados, de color caoba.
Dejando atrás unas cuantas, uno de los soldados reales, abre una de ellas que tiene doble hoja, para hacerles pasar al interior.

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La sala, es como un pequeño museo de antigüedades, donde esculturas y vasijas clásicas griegas, se mezclan con libros antiguos.
En una mesa hay varios trozos de piedra circulares y unos tes calientes, que ha depositado una sirvienta.

-“Hace unos meses, mis servicios de inteligencia, contactaron con Angelos Galanopoulos, para realizar una investigación sobre unos murales que encontramos en el sur de Creta, un hallazgo que sorprendió a nuestros arqueólogos .“ Explica el rey.

Indy y Charles van observando la sala, pues hay algunas obras extraordinarias, difícil de creer que estén en tan buen estado.

-“Contactamos con él, por que Galanopoulos lleva años creando unas teorías del paradero de la Atlántida. Había oído hablar de su tesis?”
-“Algo sé de ello.” Contesta Indy, sin extrañarse mucho de la pregunta.

El Rey se aleja a un lateral para mostrarles un gran retablo de piedra, de unos dos metros de alto por tres de ancho, con imágenes de colores vivos. Indy se acerca a contemplarlo.

-“Muy bien, pues aquí tiene el grabado que encontramos y que nos tuvo confusos. Angelos estuvo trabajando para ver si podía descifrar algo del mismo, a raíz de sus teorías...” Le comenta Pablo, mientras Indy lo observa más de cerca, casi para tocarlo. “Es del 5000 a.c. civilización Minoica. Sus grabados únicos, parecen dar claves o pistas, para acceder a la Atlántida.”
-“Increíble!.” Afirma Charles.
-“O eso especuló él, antes de que fuera raptado, hace 3 días.” Lamentándose de lo ocurrido.
-“Raptado?” Charles tan sorprendido, que su rostro no deja duda.
-“Encontramos puertas forzadas y esto,” Enseñando una insignia militar “Es de un grupo de militares dirigidos por el coronel Georgios Papadopoulos, que lleva años intentando dar un golpe de estado, para formar una república dictatorial, vivimos en una especie de guerra civil.
Entraron, se llevaron al arqueólogo y quemaron todas sus pertenencias y los trabajos de investigación que realizaba, en una de nuestras habitaciones de palacio.”
-“Pues ayer...”

Indy interrumpe a Charles.

-“Pues ayer vinimos para realizar una visita turística a la Acropolis, no un trabajo arqueológico.”
-“Pues eso no es lo que les dijo a nuestros soldados, el niño que les llevo al hotel.”

Indiana pone cara de circunstancias.

-“Que quiere que haga yo?”
-“Sr. Jones, quiero que siga con la investigación donde la dejó él y que encuentre la Atlántida, antes de que lo haga ese grupo de extremistas. La riqueza de ese hallazgo, provocará que se hagan más fuertes y peligrar mi trono.”
-“Y por que no manda una tropa a rescatar a Galanopoulo, seguro que lo tiene en Santorini.”
-“No quiero correr riesgos, por que también ha desaparecido mi heredero, mi hijo Constantino II.”

Tras un silencio, de una clara evidencia de mal estar del viejo rey con la desaparición de su hijo y futuro sucesor, Indy con su humildad y humanidad, acepta ayudarle.

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Indy se acerca a la mesa donde hay unas piedras redondeadas, con extraños grabados y agujeros.

-“Señor Jones, eso que ve usted, ha llegado ayer desde Creta, unos nuevos hallazgos, de singular forma. Tal vez le interese, pues he mandado que lo trajeran cuantos antes, para que lo contemplara usted cuando llegase a palacio, al señor Angelos no le dio tiempo.”
-“Parecen utensilios, estas formas y dibujos…. me ha parecido verlo antes.” Responde pensativo Indy.

Se acerca a la gigantesca piedra grabada, con una de esas piezas en la mano.
La aproxima al retablo y…

-“Bingo! Es la misma forma... parece un artilugio. En el grabado parece que este personaje coloca esta en esa pared. Tal vez sea una llave o un engranaje para algún tipo de mecanismo.”
-“Puede que sirva para entrar en la ciudad.” Le acompaña Charles en la deducción.
Pablo I se convence del todo, ha dado con las personas idóneas.

-“Sorprendente, llevan ustedes una hora y ya han deducido más que Galanopulo.”
-“No, lo que le faltaba a él, eran estos trozos.” Replica Indy.
-“Con lo cual, si tu idea es correcta, quiere decir que todavía no habrán podido acceder a dentro, sin estos trozos…aunque hayan encontrado el acceso.” Sacando conclusiones Charles.
-“Tal vez, es nuestra única posibilidad, esto nos da tiempo para alcanzar y parar Angelos y el coronel Georgios.”
-“Parar al desaparecido Angelos?” Pregunta el rey, muy sorprendido.
Indiana ya puede expresarse libremente.“Majestad, creo que tienen una idea equivocada de Sr. Angelos Galanopoulo, ayer la recepcionista del hotel, nos habló que había estado la noche anterior una mujer americana, la cual perseguimos, con un tipo griego, que por la descripción, seguro que era él.”
-“Imposible, quiere decir que fingió su desaparición?”
-“Eso intentaba decirle antes!” Dice Charles, para especificarle la interrupción que le hizo Indy.

Indiana coge de su bolsa y extrae la libreta de apuntes, donde esta la carta de Angelos a Sofie.

-“Lo siento, no sabía si podía confiar en usted. Pero aquí tiene esta carta, donde confirma que Angelos pensaba ocultar su descubrimiento.”

El rey extiende la carta, donde en un párrafo pone claramente (necesito la Pila Partiana antes de que el ejército real griego, se entere del descubrimiento.).

-“Tal vez el coronel Georgios, se ha aliado con Angelos, para conseguir la supuesta energía mística y conseguir derrotar su ejército y quitarle el trono”.
-“Señor Jones, dígame lo que necesita para encontrar la Atlántida y al maldito traidor.”

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CAPÍTULO 2



Llegada a Atenas



Indiana Jones baja del avión, acompañado de su fiel amigo Charles Stanforth.
Tras recoger la maleta en el rudimentario aeropuerto, salen hacia la calle.
Allí hay unos cuantos vendedores ambulantes, que intentan venderles copias de reliquias antiguas, como monedas, jarrones, etc… de época clásica griega.
Las ropas nos trasladan algo al pasado, la tradición en Grecia todavía es palpable a diferencia de los Estados Unidos, como bien es ejemplo Charles, con su traje y corbata, acompañado de un sombrero de fieltro de ala corta.

-“No gracias, no queremos nada, solo buscamos un Taxi!.” Dice Charles a todo quien se le acerca para venderle algo a buen precio.
-“Son replicas arqueológicas.” Dice Indy, con una sonrisa y mirando a su compañero.

Los vendedores siguen insistiendo.

-“Queremos un Taxi, lo siento señora no entiendo su idioma, no gracias, no no, Taxi, Taxi!.”
-“Déjame probar.” y hablando algo de griego actual, Indy se dirige a la gente, “Θέλουμε ένα ταξί.”
*Buscamos un Taxi

Entre los vendedores aparece un niño que coge de la mano a Indy y se dirige a él en un inglés pobre.

-“Señor señor, yo Taxi, yo Taxi.”

Le estira del brazo y Indy mira a Charles. Le siguen unos metros y a pie de calzada, ven un carromato a caballos.
El chico les coge las maletas y con esfuerzo las sube al carro.

-“Vamos a ir en un carro? No hay Taxis aquí?” Comenta Charles con cara de sorprendido.
-“No veo ninguno y no tenemos muchas opciones, parece un buen chico y la ciudad no es muy grande.”
-“Aquí señor, aquí.”
Dice el niño, indicándole donde subirse.
-“Que remedio.” Suspira Charles.

Este con un poco de esfuerzo sube al carro.

-“Vamos al hotel Magna Grecia.” Especifica Indy al niño.
-“Si, yo llevar yo llevar, barrio Plaka.”

Contemplan el paisaje al ya atardecer, donde la montaña del acrópolis sobresale del resto de ciudad, destacando el Partenón delante, que a esas horas adopta un tono rojizo.
En general, Atenas está llena de colinas, donde emerge la ciudad a ritmo de su crecimiento. Llena de monumentos entre sus calles, la ciudad es reflejo de pasado y futuro, aunque siempre fue así, desde su gloriosa época clásica, como bien observan Charles e Indy al pasar por delante del Arco de Adriano, mandado construir en 128 d.c. para hacer límite entre la ciudad vieja y nueva, donde claramente en su fachada, todavía se puede leer “Esta es la ciudad de Adriano, no la de Teseo” aclarando su magnificencia como mandatario.
La calle hace bajada, de piedra y llena de baches, así que el viaje es agitado, como si se tratara de las turbulencias de un avión. Dirige al barrio Plaka, un barrio situado en el centro de Atenas, bastante comercial, donde los trolebuses y tranvías antiguos, se mezclan entre las bicicletas y carruajes.

-“Ustedes afortunados al encontrarme a mi, yo conocer bien la ciudad.”
-“Como te llamas hijo?”
Le pregunta Indy.
-“Nikos señor.”
-“Y tus padres donde están?”
-“Mis padres murieron, yo vivo con mi hermano, aunque hace 2 años se fue a la guerra y no ha vuelto aún.”
-“Esta maldita guerra…eres todo un hombre Nikos!”

El niño se gira y le corresponde con una sonrisa, en ese momento percata algo sospechoso tras ellos.

-“Señor, no se gire, hombres atrás le siguen a ustedes, evzones.”

Indy disimuladamente se cambia de posición, para estar frente a Charles y poder ver quien les sigue.
Son dos tipos en bicicleta, con uniformes militares de la realeza, una imagen incluso algo absurda, pues la ropa de la realeza se compone de una camisa y falda marrón claro, con tantos pliegues como años de invasión de los Turcos, además de mayas elásticas y una boina roja.

-“Que ves Indy?.”
-“Dos tipos muy raros que parecen salidos de un ballet de Broadway.”
-“Me desconciertas.”
-“Como dice el niño, parecen evzones, así se les llama aquí a la guardia real.”


Nikos golpea a los caballos para que vayan más deprisa, consiguiendo algo de distancia.

-“Yo hacer galopar a caballos, ustedes cogerse fuerte.”

Los soldados aceleran también el ritmo de la bicicleta, mientras los flecos de la falda, bailan a su ritmo.
Indy y Chales van pegando algunos votes bruscos, con ese suelo tan malo.
Giran por una calle donde circulan los trolebuses. Sin hacer una pausa, el chico hace galopar a los caballos para adelantarse al paso del vehículo electrificado. Pero los soldados no son menos, pasan justos, pero no pierden de vista el carruaje. Tras dos calles más, la persecución sigue, pasando a toda velocidad por en medio de la plaza Odós Ernou, donde se encuentra una pequeña iglesia del siglo XI llamada Kapnikaréa. Algunas personas se apartan al paso de la carreta y gritan quejándose.
Pero los ciclistas siguen detrás y el pequeño chaval, tiene que maniobrar bruscamente por una estrecha calle, por donde pasa justa la carreta. En esos momentos, delante de ellos, sale por una puerta, un hombre con una bolsa de paja, llena de leña.
Están apunto de atropellarlo, pero el señor asustado suelta la bolsa, y se retira hacia atrás, entrando nuevamente por la puerta a espaldas y casi cayéndose del susto.
La carreta pasa por encima de un tronco salido de la bolsa y pega un bote, donde Indy y Charles salen disparados hacia el cielo.
El señor asustado vuelve a salir por la puerta para quejarse y recoger la leña repartida por la calle, interrumpiendo el paso de los ciclistas, donde uno de ellos cae por un troncoy el otro regaña al pobre hombre. Esto hace que se retrasen y la carreta los deje atrás.

-“Por Dios, nos va a matar!” Comenta asustado Charles.
-“Los hemos despistado.” Confirma Indy.

O eso parece, ya que en esos momentos llegan a su destino, un pequeño hotel con fachada neoclásica, de finales del siglo XIX. MAGNA Hotel Ελλάδα. *Grecia que se encuentra frente la plaza Mitropoleos conocida por la catedral ortodoxa Megáli Mitrópoli y su ermita bizantina del siglo XII Mikrí Mitropoli.
Descargan el equipaje y a unos metros, aparecen los soldados, andando y arrastrando la bicicleta con las manos, uno de ellos, con las medias arañadas y sucias de la caída.
Indy paga al chico por el recorrido, dándole algunas monedas más por su gran azaña.

-“Señor, mañana déjeme que les acompañe a visitar la ciudad, yo les llevaré a sitios de interés.”
-“Chico, no venimos de turismo, venimos a trabajar.”
-“Yo mañana llevar donde pidan, indicarle correctamente, gente robar aquí, yo proteger.”

Indy con una leve risa, se quita el sombrero y coge la maleta del suelo para adentrarse al hotel.

-“Mañana temprano espéranos en la puerta, καληνύχτα.”
*buenas noches
-“Si señor, yo aquí con mejor vehículo”.

Indy y Charles desaparecen por la puerta.
Depositando las bicicletas en una pared, los militares se acercan a Nikos, dándole una regañina verbal en griego. Este se va disgustadamente.
Ellos permanecen allí, pero no actúan.

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En la pequeña recepción del hotel, aparece una mujer mayor, con pelo moreno y rulos en la cabeza.
Indy y Charles se quedan mirándose.

-“Ingleses?” Dice la recepcionista en un sencillo inglés, pero con un acento griego muy marcado.
-“No, americanos!.” Contesta Charles.
-“Oh! Fantástico, país moderno, gustarme cine americano, Casablanca, Humphrey Bogart, Ingrid Bergman...”
-“Si, o Ciudadano Kane con Orson Welles.”
Suelta Indy.

La mujer se queda extrañada al no conocer la película y prosigue con su discurso.

-“Son ustedes los segundos en dos días, ya es raro en Grecia.”
-“Si?”
-“Si, ayer se fue mujer americana y un hombre griego. Buena pareja joven.”
-“Puede describirlos, tal vez sean nuestros amigos.”
Intentando Indiana sacarle algo de información.
-“ Claro!. La mujer era bella y rubia, muy blanca de piel. Él un moreno griego, típico del este, tal vez de las islas.”
Indy mirando a Charles le dice: -“Sofie!”

La recepcionista les entrega dos llaves, que están sujetas a un llavero singular, por ser dos trozos de madera con un número grabado, mal tallado.
Estos suben las maletas por la escalera estrecha, que golpean con las paredes, en más de una ocasión. Entran en el pasillo penumbroso de techos altos, lleno de cuadros poco artísticos de la Acrópolis y otros monumentos de la ciudad. Las habitaciones son correlativas, cada uno abre la suya, pero a Indy le cuesta un poco más la atascada y vieja puerta.

La habitación de Indy, es sencilla, pero acogedora, pues tiene una cama ancha y unas butacas con una mesita, junto a una ventana.
Deja la maleta encima de la cama y se acerca al cristal. Separa un poco la cortina, desde allí puede ver la plaza de la catedral, la Acrópolis y a los soldados que siguen ahí, haciendo guardia..

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Los dos se han juntado en la habitación de Indy, sentados en las pequeñas butacas, para comentan lo que hacer al día siguiente.

-“La cena no ha estado mal, esa crema de yogurt estaba deliciosa.” Le cuenta Charles con una sonrisa.
-“No tanto como la Musaka.” Discrepa Indy

Este despliega un mapa de tamaño mediano, encima de la mesa. Recorriendo con el dedo, indica un lugar de Grecia.

-“Mira Charles, tenemos que ir aquí. Santorini esta dividida en varias islas e islotes, como vimos en el libro.”
-“Lo recuerdo, la gran explosión dejó esa forma de cráter sumergido.”
-“Exacto! Con forma de media luna está Thera, la más grande, luego está Therassia y por último el minúsculo archipiélago de Aspronisi.”
-“Y donde estará la excavación?”
-“Ni idea, en cualquiera de los tres lugares…Platón decía que la Atlántida estaba compuesta de 3 zonas, 3 cinturones, en la isla de en medio, residía el emperador y luego, dos muros de tierra donde vivía el pueblo y los campos de cultivo, con formas circular alternados por agua, muy similar al calendario Maya.”


Indy saca una libreta donde tiene varios apuntes.

-“Esta es la descripción gráfica de lo escrito por Platón, el calendario es perfectamente un círculo. Lo que sería la isla central…” Indy marca en el dibujo del diario “…y luego alrededor, las formas circulares, solo abierto entre si, por canales construidos para que navegaran los barcos, como muestra este otro.” enseñando otra imagen de la libreta “toda una obra de ingeniería.”
-“Es increíble! Quieres decir que los Mayas, desde la otra parte del mundo, sabían de la existencia de la Atlántida?”
-“No lo sé, pero se ha dicho en muchas ocasiones, que la civilización Atlanta, puso las bases de la civilización egipcia y maya.”
-“Estamos hablando que se descubrió América, mucho antes de que lo hiciera Cristóbal Colón, unos 5 o 10.000 años.”
-“Solo es una leyenda, no se sabe a ciencia cierta, pero es muy curioso que el calendario sea una réplica del propio continente perdido.”
-“Extraordinario.” Resopla Charles.
-“Lo que no sé, es como Angelos ha deducido el lugar exacto de la entrada a la ciudad sumergida. En los textos no pone nada de que la isla sobreviviera bajo el agua tras la explosión y que hubiera una entrada a la ciudad, solo leyendas.”
-“Todo esto parece de locos, los cuentos de los pueblos y la mitología, es algo del cual uno no se puede fiar.”
-“Mañana con el chico, iremos a ver a nuestro buen amigo.”
-“Parece mentira que en poco tiempo se haya venido a vivir aquí.”
-“Todo el mundo cambia y el amor puede con todas las fronteras… Tal vez el sepa algo de las excavaciones que se están haciendo en Santorini y luego miraremos de comprar unos pasajes para algún ferry. Esta zona esta llena de islas, el barco es como un autobús.”
-“Y cuando lleguemos a Santorini, que vamos hacer?”
-“Algo se nos ocurrirá, será una sorpresa para Sofie y Angelos.”

Puntualiza Indy con una sonrisa.

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CAPITULO 1





Misterio en el Museo de Marcus Brody




En la Marshall University, es un día gris de finales de septiembre, que no invita a los alumnos a faltar a clase y pasear por los jardines del lugar, como bien hacen en primavera, para escaparse de las clases.
En el interior, Indy está dando clase y explica la evolución de la medicina egipcia. No faltan mapas y apuntes en la pizarra, mientras los alumnos lo escuchan atentamente.
De repente, alguien abre la puerta de clase y entra, interrumpiendo. Indy se queda con cara de extrañado.
Se trata de Marion.

-“Disculpa, solo será un momento.” Dice ella caminando con decisión, sin cortarse un pelo, por en medio de la clase, hasta dirigirse a uno de los pupitres, donde medio agachado por la vergüenza, esta Mutt, su hijo.

Marion le entrega una caja muy bien envuelta por un trapo y cuerda.

-“Tu señor despiste, te has dejado la comida en casa!.” A modo de madre enfadada.

Mutt se está muriendo de la vergüenza, mientras los alumnos echan algunas risas y Indy se dirige verbalmente a ella

-“Marion por Díos, estoy dando clase.”

Marion contesta a Indy y se dirige nuevamente a Mutt:

-“Solo será un momento! Mutt cariño, ¿quieres ponerte recto, que te va a salir chepa?.”

Con su habitual sonrisa de satisfecha, Marion se va de la clase.
Indy tartamudea por que no sabe por donde continuar.

-“Señores y señoritas…, la ciencia explica los hechos, aunque en ocasiones no se puedan resolver, como el que acaban de presenciar...”

Nuevamente los estudiantes echan unas leves sonrisas, mientras Mutt sigue agachado de la vergüenza.
Repentinamente suena la campana de fin de clase…

-“El próximo día seguiremos con la historia de la medicina y tecnología antigua.”

Los alumnos empiezan a salir de clase.
Algunos miran a Mutt, pero él, con su carácter, a más de uno lo amenaza, con sus aires de joven rebelde.

-“Tú! No te atrevas a echar una risa más.”

Sale Mutt y tras él, Indy, que cierra las luces de clase y puerta, donde pone su nombre en el cristal de la misma. “DR. HENRY JONES II CLASSROOM”
En el pasillo le espera a Mutt un par de chicas jóvenes, que parecen de algún curso inferior. Se va con ellas, rodeándolas con los brazos, junto unas risas.
Indy se queda sorprendido.
Por el fondo, a paso rápido, viene el Decano de la Universidad, su viejo amigo, Charles Stanforth.

-“Henry tengo que hablar contigo….”
-“Qué ocurre Charles? Mutt ha hecho alguna de las suyas?.”
-“Que va, en el fondo se parece a ti… pero es otro tema el que te voy a contar, es más delicado… nos están esperando.”

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Los dos van caminando por un largo pasillo hacia la biblioteca. En este hay fotografías y cuadros, como el de Marcus Brody, vitrinas con trofeos y estudiantes dirigiéndose hacia la salida.

-“Te escucho.” Dice Indy, con cierta inquietud.
-“La policía local ha venido a verme, han robado en el Museo.” Concreta Charles, mientras se coloca su americana bien.
-“¿Qué?, ¿El museo de Marcus?.” Muy sorprendido.
-“Si, esta noche, ha sido un desastre, por lo que me han contado. Han destrozado vitrinas y han robado dos objetos, uno el Ídolo de Oro de Perú, de la colección cedida por el Louvre y otro La Pila Partiana que trajiste en verano.”
-“Es terrible! ¿Hay algún sospechoso?.”

Los dos entran en la biblioteca. Esta está vacía y solo ven a un hombre vestido con gabardina y a Marion recogiendo y ordenando libros, pues trabaja ahí desde hace un par de años, tras casarse con Indy, en su última aventura, buscando las calaveras de cristal. Charles le presenta:

-“Este es el inspector de la policía, John Terrier.” Tras dirigirse a Indy, hace lo mismo con el inspector. “Este es el profesor Henry Jones.”

Se saludan, estrechando las manos.
El inspector, es un viejo hombre, algo barrigón, que camina despacio y que tiene cara de pocos amigos. Su vida no es la de un policía de ciudad, más bien lo contrario, es la de un lugar tranquilo, donde hay pocos sucesos, a no ser que sea, una pelea en un bar, el robo de un viejo camión o una mujer que acusa a su vecina de Comunista.

-“Sr Jones, gracias por dedicarme unos minutos. Según parece, usted ha trabajado para el museo durante muchos años y conoce bien el funcionamiento de este, la gente que trabaja habitualmente y las propias exposiciones. Me concede unos minutos a solas?” Refiriéndose con el cuello, a Marion.
-“Es mi mujer, no se preocupe, es de total confianza. Dígame que necesita saber.”
-“Nos gustaría que nos comentara, si conoce a alguien capaz de hacer un robo por venganza, el tipo de robo producido, no parece profesional.”
-“Conozco a muchos que robarían por venganza y por cualquier motivo en los tiempos que corren.”
-“Tenemos un testigo que vio saltar la tapia a una mujer rubia de pelo largo y un hombre vestido con tejanos y camisa de cuadros. Y hemos encontrado una
especie de daga en los alrededores de este.”
Especifica el policía, mientras extrae el objeto en cuestión de una bolsa de plástico.
-“Qué es eso?” dice Marion, desde unos metros más lejos que ellos y intentando colarse en la conversación.
-“Creo que sé quien puede haber sido, este objeto es una hoz para cortar trigo, también utilizado para rebanar cuellos. Y es un objeto muy habitual en el sudoeste del país….en el campo.” Comenta Indy.
-“Hablas de la mujer que os atacó en Julio?.” Pregunta Charles.
-“Qué mujer Henry?.” Salta Marion al escuchar la palabra, mujer.
-“Sí, la misma…, Sofie, la hermana de Wilhelm König.”
-“Indy… a mi no me contaste ninguna historia de esas, cuando dijiste que te ibas de pesca y Mutt desapareció durante varios días y volvisteis juntos.”
-“Marion es una larga historia y no es el momento…”

Marion rebufa y se va enfadada a proseguir con su trabajo, aunque se queda observando de lejos. Mientras el inspector se pone serio y le dice:

-“Señor Jones, explíquenos más detalladamente.”
-“Durante el verano, tuve un encuentro con esta mujer, supuesta heredera de la desaparecida Pila Partiana, ya que su hermano la encontró y escondió, tras dejar su colaboración con el gobierno. Es un objeto muy valioso para Estados Unidos y que pude rescatar, de su cobijo en una cueva. Por supuesto, ella y sus secuaces, intentaron matarme.”
-“Así que usted, cazó la reliquia, no la entregó a las autoridades, pero la donó al museo y ahora ésta, ha desaparecido. Cazador cazado, diría yo... Tanto valor tiene ese objeto de coleccionista?.”
-“Ella no quiere el objeto para su colección, ése objeto puede desatar una guerra más fría, de la que estamos viviendo. Su intención es someter a la gente al consumo eléctrico desde una sola fuente, llámele monopolio, pero a nivel mundial.“
-“Henry, es imposible someter sin tener algo que sea capaz de superar a la energía nuclear y eso por ahora, no existe.”
Especifica Charles.
-“De eso se trata…”

Indy se mueve hacia las estanterías y comienza a sacar algunos libros, mientras los tres, le miran con gran interés.

-” Hey! Qué estás haciendo!? Desde que trabajo aquí , la biblioteca está más ordenada que nunca, no me la desmontes profesor.” Replica Marion con un tono sarcástico.

Indy rebusca. Cae algún libro al suelo. Marion se pone las manos en la cintura de enfado… y finalmente este, encuentra el que necesita.

-“Aquí está.” Acerca el libro a una de las mesas grandes.
-“ De qué se trata….?” Pregunta Charles.
-“Es un libro antiguo, aquí cuenta, que en la mítica Atlántida, los habitantes de aquel lugar, tenían energía para producir electricidad en una fuente inagotable, que solo ellos conocían. Consecuencia de ello, tenían bombillas y estas pilas que acumulaban electricidad para cada hogar y lugar. Yo creo que Sofie no solo buscaba el objeto robado, ella busca esa fuente de energía única… Sofie busca la Atlántida.”
-“Se refiere usted al continente perdido, que nadie a encontrado?"
Pregunta el inspector con tono de asombro y no dando crédito a una conversación de locos.
Charles replica a Indy
-“Me parece una historia demasiado increíble Henry, la búsqueda de la Atlántida es algo que muchos han intentado y que nadie a conseguido dar con ella, es una leyenda en toda regla, un cuento, como la fuente de la eterna juventud, algo imposible de soñar.”
-“Y si es verdad Charles? Y si existió un sexto continente, como escribió Platón? Bien se sabe que el joven griego arqueólogo Angelos Galanopoulos está dirigiendo una excavaciones en las proximidades en la antigua Thera, la actual Santorini, Grecia. Con una teoría muy sólida de la gran explosión que hubo allí por el volcán sobre el 1500 a.c., la teoría de Angelos, es la más creíble de todas las existentes; la que dice que la isla entera se sumergió a causa de este hecho. Hace nueve años hubo una erupción de escala mucho menor, pero con consecuencias grabes para la población. ”

-“Si si si, todo pura comedia de los libros, locos los hay en todos los sitios, así que, cree usted que ella se ha dirigido allí? Le recuerdo, que no solo ha desaparecido ese objeto.”
-“No lo sé, pero mejor será que vayamos al museo”.


Marion se pone seria delante de él.
-“Indy, no te metas en líos! No comencemos de nuevo con tus aventuritas! Yo me niego a seguirte, estoy harta de Nazis, Rusos y todo tipo de personajillos que solo pretenden gobernar el mundo!”
-“Marion, ni tú ni Mutt tenéis que entrar en esto, no quiero que corráis peligro, pero no puedo quedarme de brazos cruzados, es cuestión de estado, a nivel nacional e internacional y de orgullo, pues Marcus estaría muy disgustado con lo ocurrido en el museo.”

-“No, si ya sabía yo…”
-“Henry, te espero fuera, en el coche”.
Le dice el decano, mientras se aleja tras la puerta con el inspector Terrier.
-“ Ahora mismo voy…!” Volteando la cabeza. “Marion vigila a Mutt, tiene muchos pájaros en la cabeza y más con las chicas. Tiene que centrarse en sus estudios. No le quites ojo.”
-“Sabes bien, que es como tu… No le pidas más.”
-“Tu siempre tan comprensiva con él.”
-“Tu siempre tan severo con él.”
-“No cariño, es recuperar el tiempo perdido, que el señor Williams no supo hacer.”
-“Desapareciste, recuérdalo, hice lo que pude.”
-“Pero ahora estamos aquí, juntos y con un hijo…quien lo iba a decir.”
-“A que es bonito?”
Acompañado de una bonita sonrisa de Marion.
-“Dejemos la conversación aquí, es más preocupante ahora lo que tenemos entre manos, así que no te fíes de nadie Marion, de nadie!.” Acogiéndola por los brazos, se despide con un discreto beso en los labios y ella pone otra sonrisa pánfila.

Charles y el inspector, están esperando a Indy en un coche de la policía, en los jardines cercanos a la entrada del campus universitario. Allí está Mutt apoyado en un árbol, tonteando con unas chicas. Indy sale de la facultad y pasa a prisa, a unos cuantos metros de Mutt.
Mutt se suelta de las chicas, ya que ve un extraño comportamiento, sabe que pasa algo y más viendo ese coche.

-“Un momento preciosas!.”

Pero no llega a tiempo para acercarse. El vehículo arranca y se va.

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El museo permanece cerrado y acordonado por la policía, pero Chales e Indy tienen acceso a las instalaciones, acompañados del inspector John Terrier. Tras pasar por los jardines, entran en el interior.
El Hall con escaleras a ambos lados, es de gran amplitud, en uno de los lados se ve una placa con el nombre de MARCUS BRODY FOUNDATION.
Allí hay un par de policías que llaman la atención de su jefe, para tratar algún tipo de asunto.

-“ Señores, pueden continuar ustedes, ya conocen el museo, si necesitan algo, me avisan!.” Comenta Terrier a Charles e Indy, no antes sin echar un vistazo a las empinadas escaleras, que parece con pocas ganas de subir.

Estos suben los peldaños de la derecha y se adentran en las salas que permanecen a media penumbra y sin gente, nada que ver, cuando están a pleno rendimiento con visitantes. Se dirigen hacia las zonas afectadas, tras pasar decenas de vitrinas, con preciosos hallazgos arqueológicos. La primera que encuentran, es el lugar donde permanecía la “Pila Partiana”, la zona de objetos Islámicos. Observan que no han perdido el tiempo, la vitrina está destrozada, usando una silla del lugar, nada de finuras ni artilugios profesionales, es un robo chapuza, pero efectivo.

-“ Sin duda es obra de un campesino!.” Comenta Indy

El Decano se queda observando el suelo de su alrededor.

-“Hay tierra y huellas de zapato por todas partes, se nota que saltaron la tapia y cayeron al césped.”
-“Por eso mismo son campesinos, seguro que fue Sofie y sus secuaces.”
-“Creo que no encontraremos nada aquí.”
-“Sigamos hacia la vitrina del Ídolo.”
Sugiere Indy.

Caminan por un pasillo largo, donde se observa más fabulosos objetos que hay en el museo, algunos de ellos encontrados por Indy, como por ejemplo, ‘La cruz de Coronado’. Se adentran en la zona de exposiciones temporales, objetos cedidos, como en este caso, por el gobierno francés.
Toda la sala está patas arriba, han destrozado la mayor parte de vitrinas y estanterías. Incluso hay algunos objetos de cerámica rotos y otros caídos fuera de sus lugares.

Indy, indignado comenta:
-“Vaya destrozo, parece que aquí se han ensañado con todo lo que encontraban, no parece que buscaran algo en concreto, hasta incluso diría yo, que el Ídolo lo han robado por gusto.”
-“Es una posibilidad, aunque vamos a tener grandes problemas con el seguro, para cubrir la pérdida de este objeto cedido por el Louvre.”
-“Si Bellock levantara la cabeza, mataría por encontrarlo”.
Acompañado de una leve sonrisa.
-“Ya recuerdo esa historia….”

Se acercan a donde estaba el Ídolo. La penumbra de la sala, hace dar un aire de misterio a la vitrina, donde solo permanece el pedestal, similar al del templo Ovito original.

-“A lo mejor lo encontramos en un chatarrero o en una alcantarilla, estos no tienen ni idea de arqueología.” Dice Indy por su indignación.
-Demasiado valor para tirarlo, más bien lo venderán a algún anticuario o mercado negro de antigüedades. Podrán sacar mucho dinero de este.”
-“Y viajar a Grecia…”
-“Sin duda alguna querido amigo.”

Indy se agacha, al ver algo en el suelo, junto a uno de los bancos de descanso, comunes en los museos para que la gente haga una pausa y observe las obras con mayor tranquilidad. Lo recoge.

-“Es un sobre Charles!.”

Con sellos de Grecia y abierto, donde contiene una carta escrita y dos billetes a Atenas, que Indy enseña a Charles.

-“La teoría de vender el Ídolo, se nos ha ido al cielo. Deberían tener mucha prisa para olvidar algo así.” Especifica Charles.
-“Y Terrier pasarse por alto esto.” Indy coge y lee la carta: -“ Es de Angelos Galanopoulos, (Sofie, he encontrado algo importante en una de las excavaciones subacuáticas.. Una entrada a una cueva con oxígeno, bajaremos a ver donde nos puede llevar, tiene toda la pinta de ser la puerta de la ciudad, pero necesito la Pila Partiana antes de que el ejército real griego, se entere del descubrimiento. Te adjunto un pasaje más para un acompañante de confianza para tu protección. Tengo ganas de verte., besos, Angelos).... parece que estos dos se conocen y tienen algo más que una amistad.” Sorprendido por el hecho.
-“No pinta nada bien si el ejercito está por en medio”.
-“El ejercito griego no está por las excavaciones, para mi que les ha chantajeado alguien más interesado en este tipo de cosas, como Iósif Stalin, Francisco Franco, entre otros dictadores europeos, locos por el poder y por todo lo que les pueda ofrecer el control.”
-“Quieres decir que los Rusos o Españoles, andan tras esto?”
-“Ni idea, pero lo averiguaremos...”


Levantando los billetes para enseñárselos a Charles.
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