Visita a un viejo amigo
Indiana Jones está junto a una ventana de su habitación de palacio, observando el amanecer, de un día claro. Esta es muy grande y con unas vistas estupendas al conjunto arquitectónico de la Acrópolis y parte de la ciudad.
En esos momentos, pican a la puerta y se dirige a esta para abrirla. Aparece un criado del rey, que le entrega su equipaje, que ha sido recogido del hotel donde dormían.
El criado cierra la puerta sigilosamente, con la misma finería que desprende el lugar.
Indiana tiene ganas de quitarse ese ridículo pijama para invitados, que le ha regalado el rey. Despliega la maleta encima de la cama y empieza a seleccionar ropa.
Chaqueta de piel, camisa y pantalón marrón, látigo, pistola y sombrero.
Indy sale por la puerta con sus mejores galas y se dirige a la habitación de Charles, la cual está a más distancia de la que tenían en el Hotel.
Recorre un pasillo lleno de retratos familiares de la realeza, con la particular curiosidad de que todos están puestos en línea.
Pica muy ligero a la puerta, pero sin permiso abre esta.
Charles está poniéndose los pantalones.
-“Indy! Por Dios, se pica antes en la puerta!”
-“No tengo tiempo para protocolos.”
-“Se le llama cortesía.”
-“Escúchame, me voy a visitar a Oxley. Mientras, tienes que coger las piezas redondas que estaban en la sala y guardarlas.”
-“Para que quieres salir a escondidas, sin el consentimiento de Palacio?”
-“No nos podemos fiar de nadie Charles, cualquiera puede estar infiltrado aquí y no quiero poner en peligro a nuestro buen amigo, nadie tiene que toparse con él.”
-“Y que dices de mi, pretendes que robe las piezas, cuando esto está lleno de guardias... Ni siquiera tu puedes escaparte sin ser visto.”
-“Tienes razón, pero tu seguro que encuentras una solución. Pide por ejemplo al rey que te deje estar en la sala de antigüedades y luego que mande enseñarte la Acrópolis.”
-“Y que hago yo con las piezas? No tardaran en darse cuenta que las robé.”
-“Para entonces tu y yo, ya estaremos camino a Santorini. Aunque te parezca una locura, es la única manera de conseguir algo allí, pues con compañía del ejército real, el coronel Georgios no tardaría en dar con nosotros y encontrarnos en un enfrentamiento no deseado entre soldados. Así que a las 16:00 nos vemos tras el Erecteión.”
-“El qué?”
-“El otro edificio que queda en pié en la Acrópolis, tras el Partenón. Lo reconocerás fácilmente por que seis columnas con forma de muchachitas, aguantan parte de su fachada”
-“Y si preguntan por ti?”
-“Diles que me sentó mal el desayuno, cuando entren, ya será demasiado tarde.”
-“Y el equipaje?”
-“Coje una bolsa con lo básico y llévala encima.”
-“Es una locura. No podrás ni salir de aquí.”
-“Eso déjalo para mi.”
Indy coge con fuerza el látigo, se acerca a la ventana de esa misma habitación.
La abre, se asoma, se sube en el borde de la cornisa, observa y desenfunda su látigo majestuosamente, lanzándolo hasta un sobresaliente. Se balancea, dejando atrás con la boca abierta a su fiel amigo. Indy cae hasta un balcón próximo, aterrizando con estilo. Mira por la vidriera y ve una bella mujer desnuda, que se esta vistiendo. Se agacha para no ser visto, se gira con una sonrisa y se sube nuevamente a la cornisa, para dejarse resbalar por una tubería de hierro que lleva hasta pie de calle.
Sigilosamente se aleja, para no ser visto por ningún soldado, que alrededor del edificio hacen guardia.
-----------------------------------------
Charles le da la espalda a la ventana y intenta sin sentarse, terminar rápido de desayunar el suculento buffet servido en una gran bandeja, donde había delicias griegas y extranjeras. Ha comido algo internacional, el croissant, que solo deja una punta de este y una café con leche, que le da el último sorbo.
Se dirige a la puerta con su trajeada chaqueta. La abre y allí en el pasillo aguarda un camarero, que espera la salida de él, para recoger el desayuno.
Charles se le acerca y le hace una pregunta.
-“Disculpe, quería saber dónde puedo encontrar al rey?”
-“Su majestad se encuentra ya en su despacho.” Contesta el larguirucho camarero, señalando hacia uno de los lados del pasillo.
-“Es de buen madrugar. Dónde está ese lugar?”
-“Tiene usted que seguir recto, hasta llegar a las escaleras principales, luego allí verá una puerta de color ocre a mano derecha, diferente a las demás. Allí lo encontrará.”
-“Muy amable.”
Charles, hace lo mencionado por el camarero, camina por el pasillo, cruzándose con criados y soldados que hacen guardia en muchas de las puertas de las habitaciones, así que no para de saludar. Baja las escaleras y llega a la puerta. Pica y espera respuesta.
-“Adelante!.” Se oye de fondo la voz de Pablo I.
Charles accede al despacho, donde para asombro de él, solo ve un escritorio y nada en el resto de la sala, ni siquiera cuadros en las paredes, totalmente sobrio, ninguna distracción sirve de excusa para no mirar al rey.
-“Buenos días Sr. Stanforth, adelante, adelante...!”
-“Muy buenos días.” Contesta Charles, con todo el respeto posible del mundo.
-“Como a dormido usted y el Sr. Jones?”
-“Yo muy bien, pero a él, parece que no le ha sentado muy bien el desayuno.”
-“Oh! Eso es una lástima, ya que quería mandar a uno de mis mejores arqueólogos a enseñarles la Acrópolis.”
-“Eso mismo le iba decir yo a usted. Aunque antes me gustaría revisar algunos libros en la sala de antigüedades.”
-“Claro que sí, mi casa es suya. Hagan lo que necesiten para sus
investigaciones. Esperemos que Sr. Jones se recupere rápido y tras la comida puedan visitar los templos.”
-“Muy amable.”
-“Cuando estén listos para el paseo, bajen a la puerta principal. Les estarán esperando.”
-“Gracias.”
Charles, hace lo mencionado, retrocede sus pasos y se dirige hacia la sala de antigüedades.
Abre la puerta y entrando en la sala, se topa con una mujer, de unos 60 años, con gafas y con ropa sencilla y un gran bolso, que parece pesar mucho.
-“Oh! Disculpe.” Le dice Charles.
-“No discúlpeme a mí. Iba como loca.” Tímidamente y ruborizada.
-“Se puede acceder o está trabajando?”
-“No pase, pase, yo ya me iba.”
-“Adiós muy buenas!”
Charles se dirige directamente a la mesa donde permanecían las piezas. Pero para su sorpresa, estas no están.
Busca un poco en la sala, moviendo libros, abriendo cajones, etc… pero no encuentra nada. Se queda pensativo por un instante y piensa en la mujer misteriosa con la cual se acaba de topar.
Con la idea en la mente, cree que se las habrá llevado ella, sale rápidamente de la sala, topándose nuevamente con alguien, el rey!
-“Donde va usted tan rápido?.”
-“Disculpe su majestad, creo que nos acaban de robar las piezas encontradas en las excavaciones de Creta. Acaba de salir una mujer extraña a toda prisa de esta sala y puede que ella lo haya realizado.”
-“Sr. Stanforth no se preocupe, la mujer que acaba de irse es Calista Doumas, mi más fiel arqueóloga, que les acompañará esta tarde a la visita por la Acrópolis.”
-“Es un alivio entonces, disculpe.”
Mientras el rey le va arrastrando nuevamente hacia la sala.
-“Ella ha llevado las piezas a fotografiar en un pequeño estudio de la ciudad, siempre lo hacemos con las figuras arqueológicas que entran en palacio. Puede proseguir tranquilo con sus investigaciones.”
-“Eso haré…”
Charles se acerca a un libro de la estantería y lo coge para echar un vistazo, mientras mira por encima de las gafas como el rey coge otro libro y se va de la sala.
-----------------------------------------
El barrio Monastiraki, en la falda de la Acrópolis, es un lugar donde la gente obrera vive en sus sencillas casas. Hay muchos negocios pequeños, como alfareros, relojeros, herreros, mecánicos y algunos restauradores y artistas, que han encontrado locales, donde ponerse a trabajar. En ese lugar se encuentra un viejo garaje, lleno de obras de arte: esculturas, retablos, jarrones, etc… casi todo de la época antigua de Grecia. Su valor puede ser incalculable para los ojos extranjeros, pero no en un barrio donde es más importante el día a día, que el arte que ha dejado sus antepasados.
De espalda hay un hombre con una bata blanca, que palpa y apunta en una libreta detalles sobre una escultura femenina. En ese momento le llaman por detrás.
-“Jugando a médicos Dr. Oxley?”
Este se gira sorprendido.
-“Indy! Viejo amigo!” Con una sonrisa de oreja a oreja.
-“Como estas Oxley?”
-“Menuda sorpresa. Qué te a traído a Grecia?”
-“Lo mismo te podría decir a ti!”
-“Como bien sabes, mi mujer es española y estando a tan poca distancia, no podía dejar de hacer una visita.”
-“Una visita?” Mirando a su alrededor “Me parece que los viajes turísticos no incluyen souvenirs de cientos de años e incalculable valor.”
-“Tienes razón, estoy realizando varios trabajos por Europa y el norte de África.”
-“Es estupendo, en Estados Unidos esta todo ya cazado y lo único que queda allí, es robar o excavar huesos de dinosaurio.”
-“No olvidemos que los dinosaurios del jurásico son también arqueología.”
-“Paleontología…, aunque vivos serian más interesantes.” Pone la puntilla Indy.
Los dos amigos echan unas buenas risas. Mientras Oxley hace pasar a Indy por una puerta que conduce a unas estrechas escaleras de madera que suben a la planta superior. Allí está cocinando una hermosa mujer, más joven que el viejo Oxley, de unos 40 años, morena, vestida con ropas de lino, muy hippie.
-“Carmen, vino un viejo amigo a comer!”
-“Hola, que tal?” Dice ella.
-“Hola, buenos días.” Besando a la mujer en la mano
-“Por sus pintas, debe ser usted Indiana Jones. Ox me ha hablado mucho de usted.”
-“Como ves, tengo una preciosa mujer.”
-“Sin duda alguna, lástima que la boda fuera en España, pero encantado de verla y conocerla por fin.”
-“Ya sabes que no me gustan las grandes celebraciones, pero siéntate, siéntate!.”
-“No quiero molestar.”
-“Tonterías, donde comen 2 comen 3, es un placer que esté usted aquí.” Le dice Carmen.
Indiana coge asiento, en la pequeña terraza que le han hecho pasar. Una mesa de madera con 4 sillas, está preparada para 2 comensales, pero Carmen, no tarda en añadir unos cubiertos más y un vaso, que llena de vino tinto. Desde ahí hay unas vistas estupendas de la Acrópolis, la cual se queda por un instante mirando.
-“Bonito verdad?” Le dice Oxley, como confirmando lo obvio.
-“Estupendo lugar.”
-“Lo cogimos solo por esto.” Dice Carmen.
Acompañado de unas risas, la mujer de Oxley, va sirviendo unas delicias de pasta italiana, acompañado de una salsa griega y unas finas lonchas de jamón español.
Indiana se dirige a Oxley completando la historia de su visita.
-“….robaron la Pila Partiana del museo de Marcus, que es lo que necesitan y esto me trajo aquí.”
Oxley esta embobado con la historia que le ha contado: -“La Atlántida...
increíble, pero una gran desgracia si la hayan antes. Puede ser un desastre para la humanidad, en vez de ser el descubrimiento más grande de la historia, aunque no hay que olvidar Akator, que también fue sumergida…. por desgracia.” Pone la puntilla Oxley, pero con una carcajada.
-“Por eso he venido a verte, tal vez tu sepas algo de las excavaciones de Santorini.”
-“Si te digo la verdad, hay tal tensión en Grecia, que las informaciones no se filtran, sin ser descubierto. No tengo ni idea donde pueden estar, no he querido indagar y ponernos en peligro, no son tiempos de aventuras, estoy centrado en mi excavación.”
-“Es una lástima, hubiera servido para ganar tiempo, pues aunque hayan encontrado la entrada, no podrán acceder sin las piezas redondas que tiene Charles.”
-“Charles? Charles Stanforth? Lo has metido en esto?”
-“Bueno, más bien quiso venir.”
-“Es una locura, Charles es como tu padre, un ratón de biblioteca. Le va ha venir grande.”
-“Ya lo he pensado, pero mi padre tiró siempre hacia delante, como pensé que no lo haría jamás.” Reflexionando.
Indy mira hacia el infinito y prosigue con la conversación.
-“Recuerdo que me dijiste que en tu primera visita a Grecia, sí intentaste investigar algo aquí sobre el paradero de la Atlántida, ya en aquella época se hablaba de este lugar del mediterráneo.”
-“Eso fue hace mucho, en los años de universidad. Recuerdo que una de las profesoras, Dorian Belecamus nativa de aquí, estaba obsesionada con los misticismos, La Atlántida, el Oráculo de Delfos, Los Colosos de Rodas, etc…. durante un tiempo hice algún trabajo de campo con ella.”
-“De campo? Delfos?...recuerdo a Dorian…. que años aquellos, cuando yo visité también este lugar.” Con tono sarcástico, pues Indy recuerda bien, que también en su juventud, tuvo una aventura con la insaciable profesora.
-“Lo único que descubrimos, fue un cuento de pueblo.” Riendo.
-“Que cuento?”
-“Uno que hablaba del supuesto lugar de entrada a la ciudad subterránea. Según parece, los campesinos cuentan que, una joven pareja que buceaban buscando erizos de mar entre los arrecifes, dio por casualidad con una cueva que les llevo a una extraña puerta. Algo pasaría que intentaron salir de allí y explicarlo, pero ella quedó atrapada bajo el agua, por la caída de una roca del techo de la misma, ahogándose. El chico rescató el cuerpo sin vida, lo llevo al pueblo en brazos, donde dijo lo ocurrido, repitiendo una frase donde indicaba supuestamente el lugar, -donde las 3 grandes rocas, forman los anillos místicos- Pero no lo creyeron, es más, lo apedrearon por acusarle de matar a la chica.”
-“No nos dice mucho, pero partiendo que según Angelos, ha encontrado la entrada en Santorini, algún hogareño tal vez sepa más de esa historia.”
-“Tal vez, ahora sabes que está en esa península de islas, solo tendrás que indagar, para saber el punto exacto. Pero ojo Indy, el coronel Georgios, tiene fama de sádico y tirano, en todos los sentidos...De todas las maneras disfruta ahora comiendo. Esta tarde te llevaré a visitar la Acrópolis, te enseñaré uno de nuestros últimos hallazgos, una serie de pasillos no descubiertos hasta ahora, bajo la Torre de los Vientos, parece que los griegos todavía nos deparan sorpresas.”-“Será un placer verlo antes de partir a Santorini con Charles
En esos momentos, pican a la puerta y se dirige a esta para abrirla. Aparece un criado del rey, que le entrega su equipaje, que ha sido recogido del hotel donde dormían.
El criado cierra la puerta sigilosamente, con la misma finería que desprende el lugar.
Indiana tiene ganas de quitarse ese ridículo pijama para invitados, que le ha regalado el rey. Despliega la maleta encima de la cama y empieza a seleccionar ropa.
Chaqueta de piel, camisa y pantalón marrón, látigo, pistola y sombrero.
Indy sale por la puerta con sus mejores galas y se dirige a la habitación de Charles, la cual está a más distancia de la que tenían en el Hotel.
Recorre un pasillo lleno de retratos familiares de la realeza, con la particular curiosidad de que todos están puestos en línea.
Pica muy ligero a la puerta, pero sin permiso abre esta.
Charles está poniéndose los pantalones.
-“Indy! Por Dios, se pica antes en la puerta!”
-“No tengo tiempo para protocolos.”
-“Se le llama cortesía.”
-“Escúchame, me voy a visitar a Oxley. Mientras, tienes que coger las piezas redondas que estaban en la sala y guardarlas.”
-“Para que quieres salir a escondidas, sin el consentimiento de Palacio?”
-“No nos podemos fiar de nadie Charles, cualquiera puede estar infiltrado aquí y no quiero poner en peligro a nuestro buen amigo, nadie tiene que toparse con él.”
-“Y que dices de mi, pretendes que robe las piezas, cuando esto está lleno de guardias... Ni siquiera tu puedes escaparte sin ser visto.”
-“Tienes razón, pero tu seguro que encuentras una solución. Pide por ejemplo al rey que te deje estar en la sala de antigüedades y luego que mande enseñarte la Acrópolis.”
-“Y que hago yo con las piezas? No tardaran en darse cuenta que las robé.”
-“Para entonces tu y yo, ya estaremos camino a Santorini. Aunque te parezca una locura, es la única manera de conseguir algo allí, pues con compañía del ejército real, el coronel Georgios no tardaría en dar con nosotros y encontrarnos en un enfrentamiento no deseado entre soldados. Así que a las 16:00 nos vemos tras el Erecteión.”
-“El qué?”
-“El otro edificio que queda en pié en la Acrópolis, tras el Partenón. Lo reconocerás fácilmente por que seis columnas con forma de muchachitas, aguantan parte de su fachada”
-“Y si preguntan por ti?”
-“Diles que me sentó mal el desayuno, cuando entren, ya será demasiado tarde.”
-“Y el equipaje?”
-“Coje una bolsa con lo básico y llévala encima.”
-“Es una locura. No podrás ni salir de aquí.”
-“Eso déjalo para mi.”
Indy coge con fuerza el látigo, se acerca a la ventana de esa misma habitación.
La abre, se asoma, se sube en el borde de la cornisa, observa y desenfunda su látigo majestuosamente, lanzándolo hasta un sobresaliente. Se balancea, dejando atrás con la boca abierta a su fiel amigo. Indy cae hasta un balcón próximo, aterrizando con estilo. Mira por la vidriera y ve una bella mujer desnuda, que se esta vistiendo. Se agacha para no ser visto, se gira con una sonrisa y se sube nuevamente a la cornisa, para dejarse resbalar por una tubería de hierro que lleva hasta pie de calle.
Sigilosamente se aleja, para no ser visto por ningún soldado, que alrededor del edificio hacen guardia.
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Charles le da la espalda a la ventana y intenta sin sentarse, terminar rápido de desayunar el suculento buffet servido en una gran bandeja, donde había delicias griegas y extranjeras. Ha comido algo internacional, el croissant, que solo deja una punta de este y una café con leche, que le da el último sorbo.
Se dirige a la puerta con su trajeada chaqueta. La abre y allí en el pasillo aguarda un camarero, que espera la salida de él, para recoger el desayuno.
Charles se le acerca y le hace una pregunta.
-“Disculpe, quería saber dónde puedo encontrar al rey?”
-“Su majestad se encuentra ya en su despacho.” Contesta el larguirucho camarero, señalando hacia uno de los lados del pasillo.
-“Es de buen madrugar. Dónde está ese lugar?”
-“Tiene usted que seguir recto, hasta llegar a las escaleras principales, luego allí verá una puerta de color ocre a mano derecha, diferente a las demás. Allí lo encontrará.”
-“Muy amable.”
Charles, hace lo mencionado por el camarero, camina por el pasillo, cruzándose con criados y soldados que hacen guardia en muchas de las puertas de las habitaciones, así que no para de saludar. Baja las escaleras y llega a la puerta. Pica y espera respuesta.
-“Adelante!.” Se oye de fondo la voz de Pablo I.
Charles accede al despacho, donde para asombro de él, solo ve un escritorio y nada en el resto de la sala, ni siquiera cuadros en las paredes, totalmente sobrio, ninguna distracción sirve de excusa para no mirar al rey.
-“Buenos días Sr. Stanforth, adelante, adelante...!”
-“Muy buenos días.” Contesta Charles, con todo el respeto posible del mundo.
-“Como a dormido usted y el Sr. Jones?”
-“Yo muy bien, pero a él, parece que no le ha sentado muy bien el desayuno.”
-“Oh! Eso es una lástima, ya que quería mandar a uno de mis mejores arqueólogos a enseñarles la Acrópolis.”
-“Eso mismo le iba decir yo a usted. Aunque antes me gustaría revisar algunos libros en la sala de antigüedades.”
-“Claro que sí, mi casa es suya. Hagan lo que necesiten para sus
investigaciones. Esperemos que Sr. Jones se recupere rápido y tras la comida puedan visitar los templos.”
-“Muy amable.”
-“Cuando estén listos para el paseo, bajen a la puerta principal. Les estarán esperando.”
-“Gracias.”
Charles, hace lo mencionado, retrocede sus pasos y se dirige hacia la sala de antigüedades.
Abre la puerta y entrando en la sala, se topa con una mujer, de unos 60 años, con gafas y con ropa sencilla y un gran bolso, que parece pesar mucho.
-“Oh! Disculpe.” Le dice Charles.
-“No discúlpeme a mí. Iba como loca.” Tímidamente y ruborizada.
-“Se puede acceder o está trabajando?”
-“No pase, pase, yo ya me iba.”
-“Adiós muy buenas!”
Charles se dirige directamente a la mesa donde permanecían las piezas. Pero para su sorpresa, estas no están.
Busca un poco en la sala, moviendo libros, abriendo cajones, etc… pero no encuentra nada. Se queda pensativo por un instante y piensa en la mujer misteriosa con la cual se acaba de topar.
Con la idea en la mente, cree que se las habrá llevado ella, sale rápidamente de la sala, topándose nuevamente con alguien, el rey!
-“Donde va usted tan rápido?.”
-“Disculpe su majestad, creo que nos acaban de robar las piezas encontradas en las excavaciones de Creta. Acaba de salir una mujer extraña a toda prisa de esta sala y puede que ella lo haya realizado.”
-“Sr. Stanforth no se preocupe, la mujer que acaba de irse es Calista Doumas, mi más fiel arqueóloga, que les acompañará esta tarde a la visita por la Acrópolis.”
-“Es un alivio entonces, disculpe.”
Mientras el rey le va arrastrando nuevamente hacia la sala.
-“Ella ha llevado las piezas a fotografiar en un pequeño estudio de la ciudad, siempre lo hacemos con las figuras arqueológicas que entran en palacio. Puede proseguir tranquilo con sus investigaciones.”
-“Eso haré…”
Charles se acerca a un libro de la estantería y lo coge para echar un vistazo, mientras mira por encima de las gafas como el rey coge otro libro y se va de la sala.
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El barrio Monastiraki, en la falda de la Acrópolis, es un lugar donde la gente obrera vive en sus sencillas casas. Hay muchos negocios pequeños, como alfareros, relojeros, herreros, mecánicos y algunos restauradores y artistas, que han encontrado locales, donde ponerse a trabajar. En ese lugar se encuentra un viejo garaje, lleno de obras de arte: esculturas, retablos, jarrones, etc… casi todo de la época antigua de Grecia. Su valor puede ser incalculable para los ojos extranjeros, pero no en un barrio donde es más importante el día a día, que el arte que ha dejado sus antepasados.
De espalda hay un hombre con una bata blanca, que palpa y apunta en una libreta detalles sobre una escultura femenina. En ese momento le llaman por detrás.
-“Jugando a médicos Dr. Oxley?”
Este se gira sorprendido.
-“Indy! Viejo amigo!” Con una sonrisa de oreja a oreja.
-“Como estas Oxley?”
-“Menuda sorpresa. Qué te a traído a Grecia?”
-“Lo mismo te podría decir a ti!”
-“Como bien sabes, mi mujer es española y estando a tan poca distancia, no podía dejar de hacer una visita.”
-“Una visita?” Mirando a su alrededor “Me parece que los viajes turísticos no incluyen souvenirs de cientos de años e incalculable valor.”
-“Tienes razón, estoy realizando varios trabajos por Europa y el norte de África.”
-“Es estupendo, en Estados Unidos esta todo ya cazado y lo único que queda allí, es robar o excavar huesos de dinosaurio.”
-“No olvidemos que los dinosaurios del jurásico son también arqueología.”
-“Paleontología…, aunque vivos serian más interesantes.” Pone la puntilla Indy.
Los dos amigos echan unas buenas risas. Mientras Oxley hace pasar a Indy por una puerta que conduce a unas estrechas escaleras de madera que suben a la planta superior. Allí está cocinando una hermosa mujer, más joven que el viejo Oxley, de unos 40 años, morena, vestida con ropas de lino, muy hippie.
-“Carmen, vino un viejo amigo a comer!”
-“Hola, que tal?” Dice ella.
-“Hola, buenos días.” Besando a la mujer en la mano
-“Por sus pintas, debe ser usted Indiana Jones. Ox me ha hablado mucho de usted.”
-“Como ves, tengo una preciosa mujer.”
-“Sin duda alguna, lástima que la boda fuera en España, pero encantado de verla y conocerla por fin.”
-“Ya sabes que no me gustan las grandes celebraciones, pero siéntate, siéntate!.”
-“No quiero molestar.”
-“Tonterías, donde comen 2 comen 3, es un placer que esté usted aquí.” Le dice Carmen.
Indiana coge asiento, en la pequeña terraza que le han hecho pasar. Una mesa de madera con 4 sillas, está preparada para 2 comensales, pero Carmen, no tarda en añadir unos cubiertos más y un vaso, que llena de vino tinto. Desde ahí hay unas vistas estupendas de la Acrópolis, la cual se queda por un instante mirando.
-“Bonito verdad?” Le dice Oxley, como confirmando lo obvio.
-“Estupendo lugar.”
-“Lo cogimos solo por esto.” Dice Carmen.
Acompañado de unas risas, la mujer de Oxley, va sirviendo unas delicias de pasta italiana, acompañado de una salsa griega y unas finas lonchas de jamón español.
Indiana se dirige a Oxley completando la historia de su visita.
-“….robaron la Pila Partiana del museo de Marcus, que es lo que necesitan y esto me trajo aquí.”
Oxley esta embobado con la historia que le ha contado: -“La Atlántida...
increíble, pero una gran desgracia si la hayan antes. Puede ser un desastre para la humanidad, en vez de ser el descubrimiento más grande de la historia, aunque no hay que olvidar Akator, que también fue sumergida…. por desgracia.” Pone la puntilla Oxley, pero con una carcajada.
-“Por eso he venido a verte, tal vez tu sepas algo de las excavaciones de Santorini.”
-“Si te digo la verdad, hay tal tensión en Grecia, que las informaciones no se filtran, sin ser descubierto. No tengo ni idea donde pueden estar, no he querido indagar y ponernos en peligro, no son tiempos de aventuras, estoy centrado en mi excavación.”
-“Es una lástima, hubiera servido para ganar tiempo, pues aunque hayan encontrado la entrada, no podrán acceder sin las piezas redondas que tiene Charles.”
-“Charles? Charles Stanforth? Lo has metido en esto?”
-“Bueno, más bien quiso venir.”
-“Es una locura, Charles es como tu padre, un ratón de biblioteca. Le va ha venir grande.”
-“Ya lo he pensado, pero mi padre tiró siempre hacia delante, como pensé que no lo haría jamás.” Reflexionando.
Indy mira hacia el infinito y prosigue con la conversación.
-“Recuerdo que me dijiste que en tu primera visita a Grecia, sí intentaste investigar algo aquí sobre el paradero de la Atlántida, ya en aquella época se hablaba de este lugar del mediterráneo.”
-“Eso fue hace mucho, en los años de universidad. Recuerdo que una de las profesoras, Dorian Belecamus nativa de aquí, estaba obsesionada con los misticismos, La Atlántida, el Oráculo de Delfos, Los Colosos de Rodas, etc…. durante un tiempo hice algún trabajo de campo con ella.”
-“De campo? Delfos?...recuerdo a Dorian…. que años aquellos, cuando yo visité también este lugar.” Con tono sarcástico, pues Indy recuerda bien, que también en su juventud, tuvo una aventura con la insaciable profesora.
-“Lo único que descubrimos, fue un cuento de pueblo.” Riendo.
-“Que cuento?”
-“Uno que hablaba del supuesto lugar de entrada a la ciudad subterránea. Según parece, los campesinos cuentan que, una joven pareja que buceaban buscando erizos de mar entre los arrecifes, dio por casualidad con una cueva que les llevo a una extraña puerta. Algo pasaría que intentaron salir de allí y explicarlo, pero ella quedó atrapada bajo el agua, por la caída de una roca del techo de la misma, ahogándose. El chico rescató el cuerpo sin vida, lo llevo al pueblo en brazos, donde dijo lo ocurrido, repitiendo una frase donde indicaba supuestamente el lugar, -donde las 3 grandes rocas, forman los anillos místicos- Pero no lo creyeron, es más, lo apedrearon por acusarle de matar a la chica.”
-“No nos dice mucho, pero partiendo que según Angelos, ha encontrado la entrada en Santorini, algún hogareño tal vez sepa más de esa historia.”
-“Tal vez, ahora sabes que está en esa península de islas, solo tendrás que indagar, para saber el punto exacto. Pero ojo Indy, el coronel Georgios, tiene fama de sádico y tirano, en todos los sentidos...De todas las maneras disfruta ahora comiendo. Esta tarde te llevaré a visitar la Acrópolis, te enseñaré uno de nuestros últimos hallazgos, una serie de pasillos no descubiertos hasta ahora, bajo la Torre de los Vientos, parece que los griegos todavía nos deparan sorpresas.”-“Será un placer verlo antes de partir a Santorini con Charles
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